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La Fe Manifestada
en El Lavamanos
< Éxodo 30:17-21 >
“Jehovah también habló a Moisés
diciendo: ‘También harás una fuente de bronce para lavarse,
con su base también de bronce. La pondrás entre el tabernáculo de
reunión y el altar, y pondrás en ella agua. Aarón y sus hijos se
lavarán en ella sus manos y sus pies. Cuando entren en el tabernáculo
de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran. Cuando se acerquen
al altar para servir y presentar la ofrenda quemada a Jehovah, también
se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Esto será un
estatuto perpetuo, tanto para él como para sus descendientes, a
través de sus generaciones.’”
El Lavamanos en la Corte del Tabernáculo
Material:
Hecho de bronce, siempre estaba lleno de agua. Significado Espiritual:
Bronce significa el juicio de todos los pecados de la humanidad.
Para llevar la condenación de todos los pecados de la humanidad,
Jesús tomó los pecados del mundo sobre Si Mismo siendo bautizado
por Juan. Como tal, el significado del lavamanos es que podemos
ser lavados de todos nuestros pecados creyendo que todos estos pecados
de nosotros fueron pasados sobre Jesús con Su bautismo.
Los sacerdotes que servían en el Tabernáculo
también lavaban sus manos y sus pies antes de entrar al Tabernáculo
y así evitaban su muerte. El bronce se refiere al juicio de todos
los pecados y el agua del lavamanos se refiere al bautismo que Jesús
recibió de Juan, a través del cual Él tomó los pecados del mundo
sobre Si Mismo. En otras palabras, el lavamanos nos dice que Jesús
aceptó todos los pecados sobre Él y llevó la condenación de estos
pecados. El agua en el lavamanos significa, en el Antiguo Testamento,
el hilo azul en el Tabernáculo y en el Nuevo Testamento, el bautismo
que Jesús recibió de Juan (Mateo 3:15, 1 Pedro 3:21).
Así que el lavamanos se refiere al
bautismo de Jesús, y es el lugar en donde confirmamos nuestra fe
en el hecho de que Jesús llevó todos nuestros pecados, incluyendo
nuestros pecados actuales, y los lavó todos de una sola vez a través
del bautismo que Él recibió de Juan el Bautista hace más de 2,000
años.
Existen los justos en este mundo quienes
han nacido de nuevo creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu.
Ellos son los que han recibido la remisión de sus pecados creyendo
que todos sus pecados fueron perdonados por las obras de Jesús manifestadas
en los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. Sin
embargo, debido a que aún los justos que han recibido la remisión
del pecado son insuficientes en la carne, no pueden evitar el pecar
cada día, y tales pecados son llamados pecados actuales. El lugar
en donde los justos, que han recibido la remisión del pecado, han
llegado a resolver sus pecados no es ningún otro que en el lavamanos.
Siempre que los justos cometen pecados actuales, van al lavamanos
en la corte del Tabernáculo y se lavan las manos y los pies. Y ellos
así pueden confirmar el hecho que Jesús ya ha perdonado todos sus
pecados actuales también creyendo en la Palabra escrita de Dios.
En la Biblia, el agua en ocasiones
es usada para referirse también a la Palabra de Dios, pero el significado
más importante del agua es el bautismo de Jesús. Efesios 5:26 dice,
“a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento
del agua con la palabra,” y Juan 15:3 dice, “Ya vosotros
estáis limpios por la palabra que os he hablado.” El lavamanos
permite a los santos que han recibido la remisión de sus pecados
poseer la evidencia de que el Señor ha perdonado todos sus pecados
con agua no importa lo insuficiente que la carne pueda ser.
1 Pedro 3:21 y 22 afirma, “El bautismo,
que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de
Jesucristo, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino
como apelación de una buena conciencia hacia Dios. Ahora él, habiendo
ascendido al cielo, está a la diestra de Dios; y los ángeles, las
autoridades y los poderes están sujetos a él.” Poco antes de
estos versículos Pedro explica el significado espiritual del agua
en los días de Noé. En otras palabras, aunque Noé advirtió a los
pecadores de la inundación que limpiaría la suciedad del primer
mundo a las almas atrapadas en el pecado, solo ocho fueron salvadas
a través del agua. El agua de la inundación de ese tiempo aniquilo
a todos aquellos que nunca creyeron en la Palabra de Dios. Y ahora
Pedro extrae del incidente de la inundación que el bautismo de Jesús
es lo que corresponde a esta agua. Como tal, el lavamanos es el
lugar en donde confirmamos nuestra salvación una vez más ante Dios,
en ambos, cuando somos salvos y después de ser salvos.
Los santos que han sido salvados de
sus pecados por la fe y están vestidos de la gracia de Dios creyendo
en el agua del lavamanos (el bautismo de Jesús), el bronce ( el
juicio de Dios por todos los pecados), y en que Jesús los libero
de sus pecados. Aún si estamos llenos de debilidades y limitaciones
que difícilmente podamos reconocernos a nosotros mismos como justos,
podemos confirmar que somos totalmente justos comprometiendo nuestra
fe en el bautismo (el llevar los pecados, agua) y en Su derramamiento
de sangre sobre la Cruz (la condenación de los pecados, el bronce).
Debido a que creemos en la Palabra de Dios que ya nos ha salvado
de todos nuestros pecados y de la condenación por estos pecados,
siempre podemos volvernos justos que estamos sin pecado.
La Palabra de Dios en la cual creemos
nos dice que Jesús tomó nuestros pecados sobre Si Mismo a través
de Su bautismo recibido de Juan, derramó Su sangre sobre la Cruz
para llevar la condenación de los pecados en lugar nuestro, y así
nos ha salvado íntegramente de nuestros pecados. Dios coloco el
lavamanos en la Corte del Tabernáculo para que pudiéramos confirmar
con nuestra fe que somos, no importa cuales puedan ser las circunstancias,
los que hemos sido salvos perfectamente de todos nuestros pecados.
¿Has Sido Liberado Eternamente de Todos Tus Pecados
Actuales?
Durante la Última Cena, después de
compartir el pan y la bebida de la Pascua con Sus discípulos, Jesús,
antes de morir en la Cruz, quiso lavar los pies de Pedro y de los
otros discípulos con agua. Debido a que Jesús ya había tomado todos
los pecados de Sus discípulos a través de Su bautismo recibido de
Juan, Él quiso enseñarles la verdad del lavamanos. Jesús les dijo
que después de ser bautizado, Él, como el Cordero de la Pascua,
pagaría la deuda (muerte) por el pecado siendo colgado de un árbol.
Como tal, los doce discípulos de Jesús, aunque continuaban siendo
insuficientes después de creer en Él, nunca más se convirtieron
en pecadores.
De la misma manera, el hecho de que
Jesús lavó sus pies les confirmo lo que la Palabra de verdad testificaba
–que Jesús ya había lavado todos sus pecados del mundo. Es así como
los discípulos siempre pudieron predicar a la gente del mundo que
Jesús es el Salvador y proclamaron el evangelio del agua y el Espíritu
que Él ya había realizado (Hebreos 10:1-20). Así el lavamanos permite
a los justos que han sido salvos de todos sus pecados creyendo en
la verdad, el recordar el bautismo de Jesús. También les da la convicción
de la salvación que Dios Mismo los ha liberado.
La Biblia No Menciona el Tamaño del Lavamanos
Mientras que el tamaño de todo lo
demás en el Tabernáculo esta mencionado, el del lavamanos no. Esto
nos muestra el hecho infinitamente inmenso que Jesús el Hijo de
Dios tomó nuestros pecados sobre Él con Su bautismo. También nos
dice que el amor de Jesús quién nos ha salvado de nuestros pecados
y condenación es ilimitado. El lavamanos manifiesta el gran amor
de Dios que no se puede medir. Los seres humanos están atados y
continúan pecando mientras viven. Pero al tomar todos los pecados
del mundo sobre Si Mismo a través de Su bautismo recibido de Juan
y siendo crucificado y derramando Su sangre sobre la Cruz, Jesús
ha borrado todos nuestros pecados por siempre.
El lavamanos se hizo derritiendo los
espejos de bronce de las mujeres que servían en el Tabernáculo (Éxodo
38:8). Esto significa que en la Palabra de Dios resplandece la luz
de la salvación sobre los pecadores y quita las tinieblas. Debemos
darnos cuenta que Dios ha hecho el lavamanos para que Él Mismo pudiera
lavar nuestros pecados. Esta Palabra de verdad ha mostrado la luz
sobre los pecados de la gente escondidos en lo profundo de sus corazones,
lavó sus pecados por siempre, y les ha dado la remisión de los pecados,
y así los convertido en justos. En otras palabras, el lavamanos
juega el papel de testificar claramente la verdad de que Jesucristo
nos ha salvado totalmente a nosotros los pecadores con la Palabra
de Dios.
El Lavamanos también Estaba Hecho de Bronce
¿Conoces el significado del bronce
que fue usado para hacer el lavamanos? El bronce se refiere a ninguna
otra cosa que a la condenación del pecado que íbamos a encarar.
Para ser más preciso, nos dice que Jesús cargó todos nuestros pecados
a la Cruz con Su bautismo y fue condenado en lugar nuestro. Éramos
nosotros quienes se suponía que seriamos condenados por nuestros
pecados, pero a través del agua del lavamanos, podemos confirmar
una vez más que todos nuestros pecados han sido lavados. Aquellos
que creen en esto se convierten en los que han sido juzgados a través
de su fe y por lo tanto ya no encaran más juicio.
El lavamanos lleno de agua nos está
diciendo, “A través de los hilos azul, púrpura y escarlata, y el
fino lino tejido, Jesús ya ha lavado tus pecados y te ha salvado
totalmente de tus pecados. Él te ha hecho limpio.” En otras palabras,
el lavamanos es la prueba positiva para los justos que han recibido
la remisión del pecado, de que ellos han sido lavados de sus pecados
y salvados.
El altar de las ofrendas quemadas
significa el juicio del pecado, mientras que el lavamanos, relacionado
al hilo azul de entre los materiales del Tabernáculo, nos dice que
Jesús tomó nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo en el
Nuevo Testamento.
Podemos entrar al Lugar Santo solo
cuando abrimos y entramos por la puerta de la corte del Tabernáculo,
pasamos por el altar de la ofrenda quemada y luego pasamos al lavamanos.
Aquellos que pueden entrar al Tabernáculo donde habita Dios son
solo aquellos que claramente han pasado a través del altar de la
ofrenda quemada y el lavamanos por fe. Solo aquellos que han recibido
la remisión del pecado creyendo en la verdad del lavamanos en la
parte externa de la corte del Tabernáculo pueden entrar al Lugar
Santo.
Cuando alguien trata de entrar al
Lugar Santo por su propio esfuerzo, saldrá fuego del Lugar santo
y devorará a esta persona. Aún los hijos de Aarón no eran la excepción
de esto y algunos de ellos, de hecho, murieron como resultado (Levítico
10:1-2). Aquellos que son ignorantes de la justicia de Dios al llevar
el pecado y la condenación e ignoran esta verdad serán puestos a
muerte debido a sus pecados. La gente que trata de entrar en el
Reino de Dios creyendo de acuerdo a sus propios pensamientos en
lugar de creer en Su salvación del pecado elaborada abundantemente
ciertamente encararán el juicio de fuego por sus pecados. Debido
al inevitable juicio del pecado, todo lo que les espera a ellos
como consecuencia solo es el infierno.
Jesús completo nuestra salvación del
pecado con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido
para que pudiéramos ser capaces de entrar al Lugar Santo. Es creyendo
en esta verdad que somos totalmente salvos de todos nuestros pecados.
Dios ha puesto Su plan de salvar a la humanidad del pecado aún antes
de la creación, y nos ha hecho conocer Su voluntad en detalle en
la Biblia a través del hilo azul (el bautismo de Jesús), el hilo
escarlata (la muerte de Jesús sobre la Cruz) y el hilo púrpura (Dios
se hizo hombre). Y de acuerdo a este plan, Él ciertamente ha salvado
a los pecadores de sus pecados e iniquidades a través de las obras
de Jesús manifestadas en los hilos azul, púrpura y escarlata.
1 Juan5:4 dice, “Y ésta es la victoria
que ha vencido al mundo: nuestra fe.” Y es seguida por el versículo
10, el cual dice, “El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio
en sí mismo.” ¿Cuál es el este testigo de la salvación? El evangelio
de verdad que nos ha dado nuestra salvación a través del agua, la
sangre y el Espíritu son los testigos de nuestra fe en el Hijo de
Dios (1 Juan 5:6-8). En otras palabras, solo el evangelio del agua
y el Espíritu en el cual creemos es la evidencia de que Dios nos
ha lavado de nuestros pecados y nos ha hecho Su propio pueblo. El
único camino para que seamos salvos de todos nuestros pecados, entrar
al Lugar santo, alimentarse del pan de vida dado por Dios y vivir
en Su gracia es el creer en nada más que en este evangelio del agua
y el Espíritu. Creyendo en el evangelio del agua y el Espíritu que
limpia nuestros pecados, debemos ahora ser salvos y vivir nuestras
vidas de fe uniéndonos con la Iglesia de Dios.
Es por la verdad del evangelio del
agua y el Espíritu que nos podemos alimentar sobre la Palabra de
Dios en Su Iglesia, estar unida a ella y vivir como los justos cuyas
oraciones son escuchadas por Dios. Cuando creemos en esta verdad,
podemos llegar a ser los justos que tienen la fe de los hilos azul,
púrpura y escarlata, y que viven vestidos en la gracia de Dios ante
Su presencia. La vida de fe que solo puede ser vivida por el pueblo
de Dios viene únicamente creyendo en el agua, la sangre y el Espíritu.
Podemos ser salvos de todos nuestros pecados creyendo en nuestros
corazones en el bautismo de Jesús, el derramamiento de Su sangre
y muerte, y en que Jesús es Dios Mismo. La fe que te ha permitido
vivir en la Iglesia de Dios es la fe en los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido.
En la actualidad, mucha gente esta
diciendo, “Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesús; ¿por
qué molestarse con tanta complejidad? No perdamos nuestro tiempo
con platicas inútiles y solo creamos en cualquier forma que nosotros
creamos que es apropiado.” A tal gente, solo les pareceríamos hacedores
de problemas dentro del Cristianismo, pero lo que es absolutamente
claro es que si uno cree en Jesús sin haber recibido la remisión
de pecados, él / ella deben encarar la condenación eterna. El no
creer totalmente en el evangelio del agua. La sangre y el Espíritu
es una fe defectuosa y falsa. Es, de hecho, no creer en Jesús como
el Salvador.
Si yo, para ganar el favor de algún
extraño, le insistiera ciegamente a este extraño, “Yo creo en ti,”
estaría convencida esta persona, “Este hombre debe creer en mi realmente,”
¿estaría contento? Por el contrario, él probablemente diría, “¿Me
conoces? Yo no creo conocerte.” Si le digo a él de nuevo, “De cualquier
manera yo creo en ti,” y lo veo con ojos amables tratando de hacerlo
sentir mejor, ¿estará él contento entonces? Lo mas seguro es que
me miraría como un psicópata sin cordura, quién esta tratando de
leer su mente y ganar sus favores.
Tampoco Dios se agrada por la gente
que solo cree en Él ciegamente. Cuando decimos, “Yo creo en Dios.
Yo creo en Jesús quien es el Salvador de los pecadores,” entonces
debemos profesar nuestra fe en Él después de conocer y creer en
como Jesús se ha encargado de las iniquidades de los pecadores.
Si creemos necia o ciegamente, como si no tuviéramos para nada carácter,
entonces jamás podremos ser salvos. Somos salvos solo cuando creemos,
primero conociendo claramente como Jesús ha hecho nuestros pecados
desaparecer. Cuando decimos que creemos en alguien, ponemos nuestra
verdadera confianza en esta persona porque lo conocemos lo suficientemente
bien y consideramos que esta persona es confiable. El poner la confianza
en alguien al que no conocemos bien solo quiere decir que estamos
mintiendo o que somos insensatos y nos disponemos a ser traicionados.
Como tal, cuando profesamos creer en Jesús, debemos saber exactamente
como Jesús ha hecho desaparecer nuestros pecados. Solo entonces
no seremos abandonados por nuestro Señor en el último momento y
entraremos al Cielo como los hijos de Dios nacidos de nuevo.
Le fe verdadera que puede guiarnos
al Cielo es la fe en los hilos azul, púrpura y escarlata. En otras
palabras, la fe real es creer en el evangelio del agua y el Espíritu
que nos ha salvado a través del agua (el bautismo de Jesús), la
sangre (la muerte de Jesús) y en el Espíritu Santo (Jesús es Dios).
Nosotros debemos saber cuan grande es la gracia de nuestro Señor
que nos ha salvado y creer en ella, ya que el creer en esta verdad
nos guiará a nuestra salvación.
Si la fe de uno es completa o no se
determina solo por si esta persona conoce la verdad o no. Tú puedes
creer en Jesús como tú Salvador solo cuando creas en el evangelio
del agua y el Espíritu con tu corazón. Y esta fe en Jesús como nuestro
Salvador, quién nos ha dado la remisión del pecado a través del
evangelio del agua y el Espíritu, es le verdadera fe que nos ha
salvado de todos nuestros pecados.
El Lavamanos es la Afirmación de la Salvación que
ha Perdonado Nuestros Pecados
El lavamanos estaba lleno con agua.
Estaba colocada justo frente al Lugar Santo. El lavamanos es el
lugar en donde nos recordamos a nosotros mismos de que hemos recibido
la remisión del pecado y afirmamos que lo recibimos por fe. Es la
afirmación del hecho que Dios ha limpiado todos los pecados de los
creyentes. Así como los sacerdotes que sirven en el Lugar Santo
lavaban sus manos y pies en el lavamanos siempre que se ensuciaban,
aquellos quienes han recibido la remisión del pecado, también lavan
tales pecados recordándose a si mismos y afirmando una vez más,
a través de la Palabra de Dios, que Jesús también ya ha borrado
estos pecados que los ensucio y los ha expiado por ellos de la misma
manera siendo condenado vicariamente.
Nos ensuciamos debido a que no podemos
evitar continuar pecando mientras vivimos en este mundo. ¿Entonces,
con que deberíamos de limpiar estos pecados que nos ensucian? Los
lavamos creyendo que Jesucristo, el Rey de reyes, vino a esta tierra
hace más de 2,000 años en semejanza de hombre para salvar a los
pecadores, tomó sus pecados sobre Si Mismo a través de Su bautismo,
derramó Su sangre sobre la Cruz y así ha perdonado a los pecadores
de todos sus pecados. Podemos recibir la remisión del pecado y lavar
nuestros pecados actuales también solo cuando creemos en la verdad
que Jesús tomó todos los pecados sobre Si Mismo siendo bautizado.
Podemos recibir la remisión del pecado y también lavar nuestros
pecados actuales, en otras palabras, solo cuando creemos en esta
verdad de que Dios ya ha lavado todos nuestros pecados a través
de los hilos azul, púrpura y escarlata.
Debemos Tener la Fe que sabe y Cree en la Verdad
del Lavamanos
Sin fe en el lavamanos, nunca podremos
entrar en el Lugar Santo donde Dios habita. Nuestras obras no pueden
ser siempre perfectas. Debido a que tenemos limitaciones, en ocasiones
pecamos. Pero la salvación que Dios nos ha dado es perfecta, ya
que la Palabra de Dios es perfecta. Debido a que ha lavado nuestras
limitaciones con Su perfecta salvación, podemos entrar atrevidamente
al Lugar Santo por fe. Aquellos que no pasan a través del lavamanos
nunca podrán entrar en el Lugar Santo. Somos elegibles para entrar
en el Lugar Santo por nuestra fe en la verdad de que Jesús vino
a esta tierra hace 2,000 años y borró todos los pecados del mundo
con el evangelio del agua y el Espíritu profetizado a través de
los hilos azul, púrpura y escarlata. Sin creer que nuestro Señor
ya ha borrado todos nuestros pecados y nos ha hecho sin pecado,
nunca podremos entrar al Lugar Santo.
Así como no podemos entrar en el Santuario
de Dios sin creer en los hilos azul, púrpura y escarlata, si no
creemos en el evangelio del agua y el Espíritu, no podemos disfrutar
la bendición de ir ante el trono de la gracia de Dios creyendo en
Su Palabra y en Su Iglesia, no podemos orar a Él y recibir Su gracia,
y viviendo con Sus siervos y santos. Podemos vivir nuestras vidas
en la Iglesia de Dios con nuestros compañeros creyentes, escuchando
y creyendo en Su Palabra y orando a Él, solo cuando creemos que
Dios ya nos ha salvado de todos nuestros pecados a través de los
hilos azul, púrpura y escarlata podemos hacerlo.
El lavamanos es la confirmación final
de nuestra salvación del pecado. Dios coloco el lavamanos justo
frente al Lugar Santo y lo llenó con agua para dar la afirmación
de fe a aquellos que creen en el evangelio de la remisión del pecado.
Este lavamanos limpia las conciencias sucias de los justos que creen.
Vamos a leer 1 Juan 2:1-2. “Hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno peca,
abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo. El es
la expiación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros,
sino también por los de todo el mundo.” Amén.
Si pecamos, tenemos un Abogado con
el Padre, Jesucristo el justo. Jesús lava los corazones sucios de
los justos con agua limpia. El día antes de ser crucificado, durante
la Última Cena Jesús reunió a Sus discípulos, vació agua en un lavamanos
y comenzó a lavar sus pies. “Cuando Yo fui bautizado, lleve todos
tus pecados, aún los que habrías de cometer después y Yo fui condenado
en la Cruz en tu lugar. Yo también tomé aún tus pecados futuros
sobre Mi Mismo y Yo los borre. Yo me convertido en tú Salvador.”
Fue para decir esto que Jesús lavo
los pies de Sus discípulos durante la Última Cena de la Pascua.
A Pedro quién se rehusaba a que Jesús lavara sus pies, Él dijo,
“Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás
después” (Juan 13:7). Jesús quería convertirse en el perfecto
Salvador de aquellos que verdaderamente creen en el evangelio del
agua y el Espíritu. Para aquellos que creen en los hilos azul, púrpura
y escarlata, Jesús se convertido en Su eterno Salvador.
EL Uso del Lavamanos
El
lavamanos era usado para la lavar toda la suciedad de los sacerdotes
cuando trabajaban en el Tabernáculo dando ofrendas a Dios. Era necesario
lavar la mugre que el sacerdote traía después de haber matado la
ofrenda del sacrificio, de sacar su sangre y cortarlo en piezas
para dar a Dios la ofrenda que expiaría los pecados del pueblo de
Israel. Cuando los sacerdotes se llenaban de tierra mientras daban
las ofrendas, tenían que lavarse con agua, y el lavamanos era el
lugar en donde toda esta suciedad se limpiaba.
Siempre que pecamos, ya sea espiritualmente
o en la carne, y siempre que nos envilecemos rompiendo los mandamientos
de Dios, debemos lavar toda nuestra suciedad con el agua de este
lavamanos. Los sacerdotes, siempre que sus cuerpos tocaban algo
impuro o sucio, tenían que lavar las partes sucias de sus cuerpos
con agua, quisieran o no.
De igual manera, siempre que aquellos
que creemos en Dios tenemos contacto con algo sucio o impuro, el
agua del lavamanos fue dada para lavar la suciedad de los nacidos
de nuevo. Así que, el agua contiene la misericordia de Dios. El
significado del lavamanos no es un objeto opcional que podemos escoger
para creer o no, sino que es un objeto absolutamente necesario para
aquellos que creen en Jesús.
Dios dio el tamaño para todos los
demás objetos en el Tabernáculo, especificando cuantos codos deberían
de tener de altura, longitud y ancho. Pero Él no especificó el tamaño
del lavamanos. Esta es una característica particular solo del lavamanos.
Esto manifiesta el amor sin limite que el Mesías nos otorgado a
nosotros, quienes pecamos cada día. En este amor del Mesías fue
encontrado Su bautismo, una forma de la imposición de manos que
lava todos nuestros pecados. Se tenía que usar mucha agua cuando
los sacerdotes se ensuciaban realizando sus obligaciones, el lavamanos
siempre tenía que estar lleno de agua. Así que el tamaño del lavamanos
dependía de esta necesidad. Debido a que el lavamanos era hecho
de bronce, siempre que los sacerdotes tenían que lavarse con esta
agua, pensaban en el juicio por el pecado.
Los sacerdotes que estaban sirviendo
en el Tabernáculo tenían que lavar toda la suciedad de sus manos
y pies con el agua del lavamanos. Si el bronce manifiesta el juicio
de Dios, entonces el agua manifiesta el lavado del pecado. Hebreos
10:22 dice, “lavados los cuerpos con agua pura,” Y Tito 3:5
dice, “por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación
del Espíritu Santo.” Como estos pasajes, la Palabra del Nuevo
Testamento también nos dice mucho acerca del lavado de la suciedad
con el agua del bautismo.
Si los sacerdotes lavaban con el agua
del lavamanos la suciedad incrustada en sus vidas, nosotros, los
Cristianos nacidos de nuevo de la actualidad, podemos lavar nuestros
pecados actuales cometidos en nuestras vidas creyendo en el bautismo
de Jesús. El agua del lavamanos del Antiguo Testamento nos muestra
que el Mesías vino a esta tierra y ha lavado todos los pecados del
mundo con el bautismo que Él recibió de Juan.
A través de la Biblia, Dios nos dice
que no solo los pecados cometidos por el pueblo de Israel, sino
los pecados actuales cometidos por toda la gente de toda la historia
de la humanidad fueron pasados sobre Jesús con el bautismo que Él
recibió de Juan. Cuando Jesús fue bautizado por Juan, Él dijo en
Mateo 3:15, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda
justicia.” Al recibir Su bautismo, la misma forma que la imposición
de manos, de Juan, el representante de toda la humanidad, Jesús
aceptó todos los pecados de la humanidad sobre Su cuerpo.
Por lo tanto, creyendo en el hecho
de que todos nuestros pecados fueron pasados sobre Jesús el Mesías
a través de Su bautismo, todos podemos ser lavados de todos los
pecados asquerosos de nuestros corazones. Debido a que hemos pasado
todos nuestros pecados sobre Jesús creyendo en esta verdad, todo
lo que tenemos que hacer es solo creer que el Hijo de Dios cargó
los pecados del mundo a la Cruz, fue crucificado y derramó Su sangre,
convirtiéndose en la ofrenda del sacrificio perfecto para toda la
humanidad, y así nos liberó de todos nuestros pecados. ¿Crees esto
en tu corazón? Aquellos que verdaderamente creen que el Mesías se
convirtió en nuestra propia ofrenda del sacrificio son eternamente
salvos.
El Problema de los Pecados Actuales También Puede
ser Resuelto Creyendo en el Bautismo de Jesús
¿Acaso la Biblia nos dice como podemos
lavar todos nuestros pecados actuales? Así como los sacerdotes lavaban
su suciedad con el agua del lavamanos en el Antiguo Testamento,
en el Nuevo Testamento, podemos recibir la remisión de nuestros
pecados actuales creyendo que Jesús ha cumplido la justicia de Dios
al tomar los pecados del mundo sobre Si Mismo a través de Su bautismo
recibido de Juan. Al final, todos los pecados son lavados creyendo
en la verdad.
Cuando el pueblo de Israel dio la
ofrenda por el pecado a Dios, llevaban al Tabernáculo un sacrificio
sin defecto como una oveja o un chivo, confesaban sus pecados y
los pasaban todos sobre la ofrenda poniendo sus manos sobre su cabeza,
mataban esta ofrenda del sacrificio que aceptaba sus pecados. Entonces
degollaban su garganta y sacaban su sangre, poniendo la sangre sobre
los cuernos del altar de la ofrenda quemada y derramando el resto
en el piso (Levítico 4). Aún un año de pecados eran todos remitidos
de una sola vez por fe a través de la ofrenda por el pecado del
Día de la Expiación (Levítico 16). Al final, recibimos nuestra remisión
del pecado con el mismo método que se usaba por la ofrenda del pecado
en el Antiguo Testamento –esto es, creyendo en el bautismo del Mesías
quién vino a borrar nuestros pecados y creyendo en la sangre de
la Cruz.
La imposición de manos del Antiguo
Testamento es lo mismo que el bautismo que Jesús recibió en el Nuevo
Testamento. Nuestro Mesías se ocupó y lavó todos nuestros pecados
siendo bautizado por Juan y después siendo crucificado. Cuando es
por la obra del bautismo del Mesías y Su sangre sobre la Cruz que
Dios nos ha salvado perfectamente de todos nuestros pecados, ¿qué
más hay que nosotros hagamos para ser perdonados de nuestros pecados?
Lo que debemos recordar y creer es que aún cuando pecamos diariamente
en nuestras vidas debido a nuestras debilidades, todos estos pecados
también han sido lavados por Jesucristo quién vino del agua y la
sangre. Aunque creemos en Dios, debido a nuestras limitaciones,
aún caemos en nuestra debilidades y transgresiones. Pero nuestro
Dios, quién sabe todo esto, nos ha salvado enviando al Mesías a
esta tierra, haciendo que Él tomara los pecados de la humanidad
sobre Si Mismo a través de Su bautismo y y sacrificándolo a Él.
Al colocar el altar de la ofrenda
quemada y el lavamanos en la corte del Tabernáculo, Dios nos ha
permitido lavar todos nuestros pecados actuales cometidos diariamente
antes de entrar en el Santuario, la Casa de Dios. Pero estro no
significa que tengamos que lavar nuestros pecados actuales con las
diarias oraciones de arrepentimiento. Por el contrario, es nuestra
fe en el bautismo del Mesías y Su sangre sobre la Cruz lo que limpia
todos nuestros pecados. Dios ha puesto que cuando los justos cometan
errores, pecados y malas acciones después de creer en Jesús, deben
ser lavados de todos esos pecados creyendo en el bautismo que el
Mesías, el Señor del lavamanos, recibió.
Mucha gente esta lista para considerar
la carga de los pecados de Jesús y Su juicio por todos estos pecados
como si fueran la misma cosa, amarrándolos ciegamente en un solo
bulto. Pero debido a que cometemos pecados diariamente de nuestras
debilidades, el lavado del pecado y el juicio del pecado deben separarse
en dos. El bautismo que Jesús recibió de Juan y Su muerte sobre
la Cruz fueron para llevar todos nuestros pecados sobre Si Mismo,
ser juzgado por estos pecados y salvarnos de ellos perfectamente.
En esta fe, podemos así recibir el juicio de nuestros pecados de
una sola vez. Como tal, el problema de nuestros pecados actuales
cometidos diariamente deben ser resueltos creyendo en el bautismo
del Mesías. Es uniendo estos componentes, el bautismo y la Cruz,
que la única y perfecta salvación es completada. Esta es la verdad
de la perfecta remisión del pecado. En lo que concierne a la solución
del problema de nuestros pecados, debemos pensar y creer separando
el bautismo de Jesús y la Cruz.
Cuando los sacerdotes mataban animales
del sacrificio estaban sucios por mugre y sangre salpicada. No podemos
imaginarnos cuanto se ensuciaban. Los sacerdotes tenían que lavar
toda esta suciedad, pero si no hubiera habido agua en el lavamanos
de la corte del Tabernáculo, no hubieran podido hacerlo. No importaba
si era el Sumo Sacerdote o un sacerdote común quién hubiese sido
perdonado de un año de pecados, sin lavar la inmundicia de él inmediatamente
con el agua del lavamanos, esta persona no podía evitar vivir con
la suciedad aún sobre él.
Aún si el Sumo Sacerdote tenía toda
clase de suciedad sobre él, debido a que estaba el lavamanos en
la corte del Tabernáculo, siempre podía ser limpiado. Aún si el
sacerdote era perdonado de un año de pecados, era por ese lavar
de los pecados diarios que esta persona era limpiada. Dios impuso
que los sacerdotes que daban la ofrenda a Él tenían que ser así
lavados de toda su suciedad en el lavamanos. Entonces podemos darnos
cuenta el porque Dios puso el lavamanos en la corte del Tabernáculo.
También podemos saber el porque este lavamanos era colocado entre
el altar de la ofrenda quemada y el Santuario.
¿Por qué Necesitamos el Lavamanos?
La verdad implícita en el lavamanos
esta revelada en Juan 13. Durante la Pascua, después de la Última
Cena con Sus discípulos, Jesús comenzó a lavar sus pies, y llegó el turno de Pedro. Cuando Jesús trato de lavar sus pies, le pidió que sacara
sus pies para que Él pudiera lavarlos. Sin embargo, Pedro lo rechazo,
diciendo, “Yo debería lavar Tus pies; ¿cómo Tú, Señor, ¿lavas mis
pies?”
Pedro lo rechazó porqué él pensó que
no era apropiado que un maestro lavara los pies de sus propios discípulos.
“¿Cómo le puedo pedir a mi maestro que lave mis pies? No puedo.”
Pedro continuo rechazando el servicio
de Jesús. Lo que Jesús le dijo a Pedro aquí es una importancia profunda.
“Lo que yo hago, tú no lo entiendes
ahora, pero lo comprenderás después” (Juan 13:7). Esto es lo
que Jesús quiso decir: “Tú no puedes entender ahora porque tengo
que lavar tus pies. Pero esto seguramente será la clave para solucionar
los problemas de tus pecados actuales. Tú cometerás muchos pecados
a partir de ahora, pero Yo me he ocupado de tus pecados futuros
sobre Mi Mismo, y debido a estos pecados, ahora Yo debo dar Mi sangre
sobre la Cruz. Por lo tanto, debes saber y creer que Yo soy el Mesías
quién se hizo cargo aún de tus pecados futuros.”
En la mente de Pedro, simplemente
no se veía ético que el Mesías lavara sus pies, y es por esto él
se rehusó a ser lavado. Pero Jesús le dijo a Pedro, “Lo comprenderás
después,” y lavó sus pies.
“Solo cuando Yo lavo tus pies puedes
relacionarte Conmigo. Tú no entiendes ahora el porque lavo tus pies.
Pero después de que Yo sea crucificado y ascienda al Reino del Cielo,
sabrás porque te lave los pies. Debido a que soy tú Mesías, Yo ya
cargué aún tus pecados futuros con Mi bautismo, y convirtiéndome
en la ofrenda del sacrificio de tus pecados, Yo me he convertido
en tú Salvador.”
Como nuestro Señor dijo, Pedro no
entendió nada de esto en es entonces, pero después de la resurrección
del Señor, él llego a darse cuenta. Verdaderamente, este fue el
evento que borró aún sus pecados actuales.
“¡Debido a que no puedo evitar el
cometer pecados en la actualidad, el Señor lavó mis pies para que
yo crea que Jesús el Mesías tomó aún estos pecados de la actualidad
sobre Si Mismo con Su bautismo de Juan el Bautista! ¡El bautismo
del Mesías se hizo cargo aún de estos pecados del futuro! ¡Jesús
tomó todos estos pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, cargó los
pecados del mundo a la Cruz, y llevó la condenación de todos los
pecados siendo crucificado! ¡Y levantándose de entre los muertos,
Él verdadera y completamente nos ha salvado de todos nuestros pecados!”
Solo posteriormente, después de que
él traicionó al Señor tres veces, Pedro se dio cuenta de esto y
creyó en ello. Es por eso que él dijo en 1 Pedro 3:21, “El bautismo,
que corresponde a esta figura, ahora, mediante la resurrección de
Jesucristo, os salva, no por quitar las impurezas de la carne, sino
como apelación de una buena conciencia hacia Dios.” Aquí, la
palabra ‘corresponder’ significa “alguien quién es la sombra de
o identificado con un primer símbolo o figura, tal como una figura
en el Nuevo Testamento quién tiene una contraparte en el Antiguo
Testamento.” Así, el contexto anterior claramente declara que el
bautismo de Jesús es lo mismo que corresponde al ‘agua’ en el Antiguo
Testamento.
En el Antiguo Testamento, cuando la
ofrenda del pecado del Día de Expiación era dada a Dios para recibir
la remisión de un año de pecados, el Sumo Sacerdote, representando
a la gente de Israel, tenía que imponer sus manos sobre la ofrenda
del sacrificio y confesar los pecados que los Israelitas habían
cometido para pasarlos sobre la ofrenda. Este método de la imposición
de manos tenía el mismo formato que el bautismo de Jesús. En el
Antiguo Testamento, la ofrenda del sacrificio tenía que desangrarse
hasta morir debido a que había aceptado los pecados de todos los
Israelitas pasado sobre el. Su garganta era cortada y pronto se
desangraba totalmente. Luego los sacerdotes la desollaban, la cortaban
en partes y ofrecían su carne a Dios quemándola en el fuego.
El Mesías, quien es la sustancia real
de la ofrenda del sacrificio del Antiguo Testamento, vino a estas
tierra, aceptó nuestros pecados a través de la imposición de manos,
se desangro en la Cruz y murió en lugar nuestro. Por lo tanto, hoy,
tú y yo recibimos la remisión de nuestros pecados a través del bautismo
de Jesucristo y de Su muerte en la Cruz. Y debemos lavar nuestros
pecados de la actualidad que cometemos en nuestras vidas cada día
también creyendo que estos pecados ya han sido lavados por el bautismo
que nuestro Señor recibió y por la sangre que Él derramó sobre la
Cruz. Debemos saber esta verdad y creerla. Podemos ser liberados
de todos los pecados actuales solo cuando creemos que Jesús tomó
todos los pecados sobre Si Mismo y los lavó todos a través de Su
bautismo. En otras palabras, siempre que cometemos pecados actuales
debemos confirmar nuestra fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Y rumiando sobre la verdad de que aún estos pecados actuales ya
fueron borrados por Jesús con Su bautismo y la Cruz, no podemos
perder nuestra salvación de ninguna forma, y puede ser restaurada
de inmediato siempre que nuestros corazones son atacados por un
sentimiento de culpabilidad.
Debido a que Jesús ya ha borrado aún
los pecados diarios cometidos por los justos en sus vidas cotidianas,
quienes ya han recibido la remisión del pecado, Dios les permitió
el lavamanos para que estos justos, cuya remisión del pecado vino
por el agua, la sangre y el Espíritu, sean lavados de sus pecados
actuales a través de su fe en el evangelio del agua y el Espíritu.
Es por eso que Dios hizo el lavamanos
reuniendo y derritiendo los espejos manuales usados por las mujeres
que habían estado sirviendo en el Tbernáculo de reunión, porque
estos espejos proporcionaban el reflejo de nosotros mismos. Siempre
que cometemos pecados en la actualidad y caemos en la desesperación
debido a nuestra debilidades, debemos ir al lavamanos, y lavarnos
las manos y los pies. El papel del lavamanos es para recordarnos
que Jesús tomó los pecados de la humanidad sobre Si Mismo todo de
una sola vez cuando Él fue bautizado por Juan. Fue para enseñar
esta verdad a los justos que han recibido la remisión del pecado
que nuestro Señor hizo que los Israelitas hicieran el lavamanos
derritiendo los espejos de mano de estas mujeres, lo llenó de agua
y permitió a los sacerdotes lavar toda la suciedad de sus manos
y pies con esta agua.
Creemos que Jesús es el Hijo de Dios,
el Creador y el Salvador de la humanidad. Y debemos recordar que
el Mesías vino a esta tierra en semejanza de hombre y aceptó todos
nuestros pecados pasados sobre Su propio cuerpo a través del bautismo
que Él recibió de Juan –esto es, siempre que cometemos pecados actuales
en este mundo, caemos en debilidades o nuestras debilidades son
reveladas, debemos recordar aún más que el Mesías se encarno, fue
bautizado y crucificado, y de esta manera ya ha borrado todos nuestros
pecados.
Si no lo recordamos y lo creemos,
aunque hayamos recibido la remisión del pecado, todavía estaremos
atados por nuestros pecados actuales y volveremos a nuestras viajas
naturalezas pecadoras. Así que, debemos creer cada día que todos
nuestros pecados cometidos debido a nuestras debilidades y limitaciones
ya han sido pasadas sobre Jesús a través de Su bautismo. Cada día,
debemos recordar, creer de nuevo y afirmar que el Mesías tomó todos
nuestros pecados sobre Si Mismos con Su bautismo recibido de Juan
y todos los lavó.
No existe nadie sobre la faz de esta
tierra que pueda recibir la remisión del pecado creyendo en Jesús
sin creer que Él llevó los pecados del mundo siendo bautizado por
Juan y derramando Su sangre. Y aún si la gente ha recibido la remisión
del pecado, no existe una sola persona que no cometa pecados en
la actualidad. Como tal, sin creer en el bautismo de Jesús, todos
serian pecadores y la voluntad de Dios nunca hubiera sido realizada
en todos. Es por eso que Dios nos dio a Su Hijo, hizo que Él fuera
bautizado por Juan y lo entregó a la Cruz para dar Su sangre.
Si creemos en Jesucristo como nuestro
Mesías, debemos creer que todos nuestros pecados fueron pasados
sobre Él a través de Su bautismo recibido de Juan y que Él llevó
toda nuestra condenación cargando estos pecados del mundo a la Cruz,
siendo crucificado y derramando Su sangre. Recibimos nuestra remisión
del pecado creyendo en el bautismo de Jesús y en Su sangre. Todos
nuestros pecados han sido borrados creyendo en esta verdad. Hemos
alcanzado la justicia creyendo en el amor de Dios con nuestros corazones.
Nuestros corazones están ahora sin pecado, limpios y sin mancha.
Pero aún existen limitaciones en nuestra carne. Es por eso que tenemos
que recordar el bautismo de Jesús cada día y recordarnos de esta
fe siempre. Siempre que nuestras limitaciones y debilidades son
reveladas, siempre que se levantan pensamientos malvados y seamos
ensuciados y siempre que nuestros hechos nos desvíen, nuestro Señor
se agrada solo cuando recordamos que Jesús tomó todos estos pecados
sobre Si Mismo con Su bautismo recibido de Juan y limpió nuestros
corazones creyendo en esta verdad una vez más.
Siempre que cometemos pecado, primero
debemos admitir nuestros pecados ante Dios. Entonces debemos creer
una vez más que todos estos pecados ya fueron pasados sobre Jesús
a través de Su bautismo. Nosotros, quienes hemos sido limpiados
por la obra del bautismo de Jesús debemos limpiarnos de nuestros
pecados cotidianos creyendo en esta obra. Es por eso que tenemos
que recordar y creer en el hecho que podemos lavar todos nuestros
pecados a través del bautismo de Jesucristo.
Ahora hemos examinado el porque Dios
coloco el lavamanos entre el altar de la ofrenda quemada y el Tabernáculo
para que cuando vayamos ante Él, vayamos con cuerpos y corazones
limpios. Aún después de convertirnos en justos y de haber recibido
la perfecta remisión del pecado a través del bautismo de Jesús y
de la Cruz, nuestros corazones aún están abiertos a ser ensuciados
siempre que pecamos, ya sea voluntaria o involuntariamente. Es por
eso que tenemos que sacar toda esta inmundicia, así Dios colocó
el lavamanos entre el altar de la ofrenda quemada y el Tabernáculo
para que podamos entrar a la presencia de Dios en limpieza, habiéndonos
lavado con el agua del lavamanos.
¿Que Clase de Conciencia es una Buena Conciencia
ante Dios?
1 de Pedro 3:21 también define el
bautismo de Jesús “como apelación de una buena conciencia hacia
Dios.” Aquí, ‘una buena conciencia’ es aquella que cree que
Jesús lavó todos los pecados de la humanidad, incluyendo los pecados
actuales que se cometen diariamente, esto con el bautismo que Él
recibió de Juan en el Río Jordán. Para tomar nuestros pecados sobre
Si Mismo, nuestro Señor fue bautizado por Juan y así aceptó nuestros
pecados sobre Su propio cuerpo. Debido a que Jesús llevó todos nuestros
pecados sobre Su propio cuerpo, Él tuvo que morir sobre la Cruz.
Si ignoramos y no creemos en lo que Él hizo, entonces nuestras conciencias
solo pueden ser perversas. Es por eso que debemos creer en Su bautismo.
Debemos tener buenas conciencias ante Dios. Aunque en nuestra carne
no tendremos la capacidad de vivir perfectamente al 100%, por lo
menos en nuestras conciencias, podemos y debemos tener buenas conciencias
ante los ojos de Dios.
Hace medio siglo, cuando perdimos
todo en las ruinas de la Guerra Coreana, una inundación de ayuda
extranjera vino al país a sacarnos del apuro. Aunque los huérfanos
iban a recibir la ayuda primero, en lugar de que fuera así, alguna
gente sin escrúpulos se lo llevó a sus propios bolsillos y construyo
su riqueza. No tenían conciencia. Cuando los países extranjeros
dieron la leche en polvo, la harina, los cobertores, los zapatos,
la ropa y otros artículos de ayuda, los que nos apoyaron lo enviaron
para que la gente desnuda y hambrienta con necesidades extremas
se vistieran y se alimentaran apropiadamente, difícilmente se podían
imaginar que algunos oficiales públicos malvados y algunos estafadores
se llevarían estos bienes de ayuda.
Gente con buena conciencia hubiera
distribuido justamente entre los pobres. Aquellos que distribuyeron
los bienes justamente entre los pobres que se morían de hambre no
hubieran tenido nada de que avergonzarse ante Dios, ya que vivieron
con una buena conciencia, en lugar de convertir la ayuda extranjera
en una oportunidad de construir su riqueza. Pero aquellos que no
lo hicieron así, hubieran sido acusados de ser ladrones por sus
propias conciencias. Desde luego, si estos ladrones, aún ahora,
pueden ser lavados de todos sus pecados si se convierten y creen
en el bautismo de Jesús.
Para tomar los pecados sobre Si Mismo
y para borrar todos nuestros pecados actuales, Jesús vino a esta
tierra y fue bautizado. Habiendo así sido bautizado por Juan, Jesús
lavó nuestros pecados de una sola vez. Me gustaría reprender a los
incrédulos de Su bautismo diciendo, “¿Entonces que te hace ser tan
orgulloso como para no creer en Su bautismo? ¿Con que confianza
es que no crees? ¿Eres lo suficientemente bueno como para entrar
al Reino sin la fe en Su bautismo?”
Si realmente queremos ser gente con
buena conciencia, debemos lavar todos nuestros pecados actuales
con el bautismo que Jesús recibió de Juan. Para hacer eso, debemos
creer en nuestros corazones que Jesús tomó sobre Si Mismo todos
los pecados que cometimos en todo nuestro tiempo de vida y en que
los lavó todos. Es por eso que Jesús nuestro Mesías fue bautizado
por Juan antes de ir a la Cruz.
Jesús le dijo a la mujer que fue atrapada
en adulterio, “Yo tampoco te condeno. Yo tampoco te juzgo.” ¿Por
qué? Porque Jesús ya también había tomado sobre Si Mismo el pecado
de adulterio de esta mujer, y debido a que Jesús Mismo llevaría
también la condenación de este pecado. Él dijo, “Yo soy él que será
condenado por tus pecados. Pero se limpio de tus pecados creyendo
en Mi bautismo. Por lo tanto, se salvo de todos tus pecados creyendo
en Mi. También se salvo de toda la condenación por el pecado por
fe, y se limpio de todos tus pecados. Se limpio de los pecados
de tu conciencia y bebe el agua de Mi que hace que nunca más tengas
sed.”
Hoy, tú y yo creemos que Jesús es
quien nos ha salvado de nuestros pecados. ¿Verdaderamente crees
que Jesús ciertamente tomó nuestros pecados sobre Si Mismo con Su
bautismo y los limpio todos? Nuestro Señor nos limpió de nuestros
pecados siendo bautizado. Ahora nosotros podemos ir ante Dios con
una buena conciencia. ¿Por qué? Porque nuestro Señor tomó todos
nuestros pecados sobre Si Mismo y los lavo todos siendo bautizado,
cargó estos pecados a la Cruz, fue condenado en lugar nuestro siendo
crucificado, y se levantó de entre los muertos. Hace mucho tiempo,
Jesús vino a esta tierra y a través de Sus 33 años de vida, Él tomó
todos nuestros pecados sobre Si Mismo y los lavó todos con Su bautismo.
Tomando aún todos nuestros pecados
actuales sobre Si Mismo y lavándolos, nuestro Señor nos ha concedido
el ir a Dios y convertirnos en los justos, y el ser juzgados de
todos nuestros pecados a través del sacrificio de Jesucristo. En
otras palabras, es creyendo en este Señor que todos podemos llamar
a Dios nuestro Padre e ir ante Su presencia. Como tal, aquellos
que creen en las obras de Jesús, el agua, la sangre y el Espíritu
son aquellos que tienen buenas conciencias. Al contrario, seguramente
es la conciencia malvada la que no cree en los actos justos de Dios,
Su bautismo y crucifixión.
En la actualidad, Mucha Gente No Toma la Palabra
de Dios Seriamente Debido a su Fe Supersticiosa
Muchos mentirosos, desechando la Palabra
de Dios como si fuera meramente un adorno, solo predican que también
deberíamos hacer el bien por encima de nuestra fe en Dios para entrar
en el Reino del Cielo. Y cuando se trata de la salvación, solo hablan
de la sangre de la Cruz, y erróneamente piensan que tienen que subir
una montaña para orar o ayunar para entonces encontrarse con Dios
a través de una experiencia de la carne. Aunque nada puede estar
más equivocado que esta fe, están absolutamente seguros de ella.
Ellos dicen, “Yo estaba atormentado por mis pecados así que me quede
orando toda la noche, ‘Dios, yo he pecado, yo creo en Ti, Señor.’
Ese día, yo estaba aún atormentado en la noche, pero después de
haber permanecido toda la noche en oración, cuando el amanecer llegó,
repentinamente sentí como si una bola de fuego hubiera sido arrojada
sobre mi, y justo en ese momento, mi mente fue totalmente aclarada
–todos los pecados de mi corazón quedaron lavados y tan blancos
como la nieve. Así que fue en ese momento que yo nací de nuevo.
¡Aleluya!”
Tales pensamientos son solo hechos
por hombres, pensamientos ignorantes y obstinados que vuelven inútil
la Palabra de Dios. Debes recordar que Dios castigará, por sus muchos
dobleces, a aquellos que hablen esa mística insensata y que por
eso engañen a la gente y guíen a otros al fuego del infierno.
“Me duelen tanto mis oídos. Pero yo
creo en lo que el Señor dijo, que seremos sanados si creemos y yo
soporte mi dolor diciendo, ‘¡Señor, yo creo!’ Cuando creí de esta
manera, entonces ¡el dolor se fue!
“Yo tenia una ulcera gástrica, así
que cada que comía algo, me dolía el estomago terriblemente. Así
que antes de comer, ore, ‘Señor, estoy en dolor aquí, pero Tú dijiste
que oirías todo lo que oráramos con fe. Aún creo en Tú Palabra.’
Seguro, ¡no tengo problemas de digestión!”
¿Que es todo esto? Estos son los casos
en donde la gente no se encontró con el Señor a través de la Palabra.
Estos casos demuestran la falsedad de su fe que no cree por la Palabra.
Estas no son las respuestas a sus oraciones recibidas a través
de la Palabra, sino solo su mística fe. Creen en Dios no por la
Palabra, sino en su errónea confusión basada en sus propias emociones
y experiencias. Lo que es muy lamentable y entristecedor es que
existen muchos místicos entre los Cristianos de hoy.
Así, haciendo aun lado la Palabra
de Dios y creyendo en Jesús ciegamente basados en sus emociones
o experiencias solo conllevan a una fe supersticiosa. La gente que
afirma creer en Jesús aunque no creen por la Palabra necesitan examinarse
a si mismos para ver si están poseídos por demonios o no. “Encontré
a Jesús mientras oraba. Jesús apareció en mi sueño. Ore fervientemente
y mi enfermedad fue sanada.” Cualquiera con una boca medio intacta
puede hacer esas afirmaciones, pero lo que es claro es que esa no
es la fe dada por Dios, sino que es una fe falsa dada por Satanás.
A través de los hilos azul, púrpura
y escarlata, y el fino lino tejido, nuestro Señor se ha revelado
a Si Mismo a nosotros. ¿Nuestro Señor se revela a Si Mismo de maneras
nuevas y diferentes en la era actual? ¿Realmente Él se aparece ante
nosotros en una ilusión o en un sueño? Él esta arrastrando enormes
cadenas en Sus pies, sangrando por todos lados, tiene una corona
de espinas sobre Su cabeza, y dice, “Ves, así es como sufrí tanto
por ti. Ahora, ¿qué harás por Mi? -¿Es así como nuestro Señor se
revela a Si Mismo a nosotros? ¡Todo esto carece de sentido!
Sin embargo existe gente que supuestamente
después de haber tenido esta clase de sueño, hacen una promesa ante
Dios, “Señor, me convertiré en Tú siervo y te serviré con todo mi
corazón por el resto de mi vida. Te construiré una casa de oración
aquí. Cargare mi cruz sobre mi espalda por el resto de mi vida y
testificare de Ti por toda la nación y el mundo entero.”
De hecho, fácilmente podemos encontrarnos
con predicadores devotos en las calles o en los lugares públicos.
Sin excepción, son todos místicos que dicen que decidieron vivir
así después de haber visto a Jesús en sus sueños o de haber escuchado
la voz del Señor mientras oraban. Pero el Señor se revela a Si Mismo
solo a través de Su Palabra; Él no nos habla en un sueño o mientras
estamos orando, especialmente en esta era en que toda Su Palabra
ha sido dada a la humanidad completamente. Los sueños solo vienen
del complicado mundo del subconsciente humano. Esta gente tiene
esta clase de sueños debido a que tienen toda clase de imaginaciones
acerca de Jesús en su amor no solicitado y solo piensan demasiado.
Cuando tu mente habita profundamente
en un asunto antes de caer dormido, lo más seguro es que te veas
a ti mismo enredado en ese asunto también durante el sueño. Así,
los sueños están formados de tu subconsciente. Es por eso que pensamos
demasiado y tenemos toda clase de sueños raros. Ninguno de ellos
tiene nada que ver con la fe, sino meramente son un reflejo de los
cambios físicos o del subconsciente.
Es por eso que la gente piensa mucho
acerca del derramamiento de sangre sobre la Cruz de Jesús, en sus
sueños Él aparece con una corona de espinas sobre Su cabeza. En
si mismo, no hay nada malo con estos sueños. Pero tomar este sueño
con demasiada seriedad es un grave error. Que pasa si Jesús se aparece
ante ellos, sangrando por todos lados y les dice, “¿Que harás por
Mi? Vivirás el resto de tú vida para Mi como un ascético. Para Mi,
¿no tendrás ninguna posesión?” existe gente obstinada que realmente
rinden sus posesiones para poder vivir de esta manera. ¿Acaso existirá
alguien que fue atemorizado por un sueño, que lo tomó seriamente
o cuya vida fue cambiada por ello? Nada más que esto es el misticismo.
Dios nos encuentra a través de la
Palabra. Él no es alguien a quién podamos encontrar en un sueño
o en una visión en nuestras oraciones. La Palabra de Dios está escrita
en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y es cuando escuchamos esta
Palabra predicada a nosotros y la aceptamos en nuestro corazón que
nuestro espíritu puede encontrarse con Él a través de la Palabra,
puesto de otra manera, a través de la Palabra y solo a través de
la Palabra tu espíritu puede encontrar a Dios.
Es por la Palabra que llegamos a saber
que Jesús tomó todos nuestros pecados sobre Si Mismo con Su bautismo;
es por oír esta Palabra que hemos llegado a creer en nuestro corazón.
La respuesta a la pregunta del porque Jesús tuvo que morir sobre
la Cruz también se encuentra en la Palabra. Se debe a que Jesús
tomó nuestros pecados sobre Si Mismo y siendo bautizado, Él murió
en la Cruz que nos ha salvado. Por la Palabra, llegamos a conocer
a Dios, y por la Palabra, llegamos a creer en Él. Que Jesucristo
es Dios también lo sabemos y lo creemos solo a través de la Palabra.
¿Como Podríamos Haber Llegado a Creer en Dios? ¿No
Fue por la Palabra Escrita de Dios?
¿Si no existiera la Palabra de Dios,
como podríamos haber llegado a encontradnos y a creer en Jesús,
quién ha hecho desaparecer todos nuestros pecados? Si no estuviera
la Palabra de Dios, nuestra fe nada sería. “Esto es lo que pienso”
-podemos hablar lo que pensamos, pero esta no es la verdad y cuando
nuestros corazones estén llenos con aquello que no es verdad, entonces
la verdad absoluta no puede entrar en nuestro corazón. Lo correcto
no es, “Esto es lo que pienso,” sino, “Esto es lo que la Biblia
dice.” Cuando leemos la Biblia, la verdad hablada por Dios entra
a nuestro corazón y corrige los errores de nuestros pensamientos
anteriores.
¿De que está hecha tu fe en el evangelio
del agua y el Espíritu? ¿Está hecha de tus propios pensamientos?
¿O llegaste a nacer de nuevo conociendo y creyendo en ello por escuchar
la Palabra? Es a través de la Palabra que hemos llegado a creer
y a encontrar a Dios en nuestro corazón. Es por eso que la puerta
de la corte del Tabernáculo fue tejida con hilos azul, púrpura y
escarlata, y el fino lino tejido.
El agua que estaba en el lavamanos
significa el bautismo a través del cual Jesucristo tomó todos nuestros
pecados sobre Si Mismo. “Permítelo por ahora, porque así nos
conviene cumplir toda justicia” (Mateo 3:15). A través de la
Palabra de Dios, llegamos a conocer el bautismo de Jesús quién tomó
todos los pecados que tú y yo cometemos a través de toda nuestra
vida, esta Palabra nos ha hecho tener la fe del bautismo en nuestros
corazones. Es a través de la Palabra que llegamos a encontrar la
verdad manifestada en el lavamanos.
Por la Palabra de Dios, podemos descubrir
que el lavamanos fue hecho de bronce. En la Biblia, el bronce significa
juicio. Así que, el significado del lavamanos de bronce es que cuando
nos miramos a nosotros mismos ante la Ley, la cual juega el papel
de un espejo que nos refleja a nosotros mismos, todos estamos atados
a la condenación. Es por eso que el lavamanos estaba hecho de los
espejos de las mujeres que servían en el Tabernáculo. El Señor nos
ha salvado, a quienes no podíamos evitar el ser condenados debido
a nuestros pecados, viniendo a esta tierra, siendo bautizado y muriendo
sobre la Cruz. A través de la Palabra escrita, llegamos a saber
que debido a que Jesús fue bautizado, Él tomó todos nuestros pecados
sobre Si Mismo, fue a la Cruz y llevó la condenación por el pecado.
Y es por aceptar en nuestros corazones y por creer en esta verdad
que hemos sido salvados. ¿Y tú? ¿Cómo has sido salvado?
En una cierta denominación que sigue
el misticismo, afirman que sus miembros deben saber la fecha exacta
de su salvación, en que mes y día fueron salvados. Y un pastor de
esta denominación se dijo que testifico ante muchos creyentes que
él creyó en Jesús y fue salvado cuando subió a una montaña a orar
y se dio cuenta de que no era nada. Él afirmó con mucho orgullo
que nunca olvidaría la fecha y hora exacta de haber nacido de nuevo.
Ciertamente esto nada tiene que ver con el fino lino tejido, sino
que solo es emocional. La fe de este pastor no tiene nada que ver
con los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
La salvación enseñada por esta denominación no tiene nada que ver
con la verdadera salvación hecha de la Palabra de Dios, sino que
es de su propia hechura.
En realidad es posible hipnotizarse
uno mismo. Si la gente sigue pensando que están sin pecado y piensan
de esta manera una y otra vez, entonces terminan siendo hipnotizados
por si mismos y se hacen sin pecado por su propia cuenta. Si continúan
con este encantamiento hacia ellos mismo, entonces realmente pueden
sentir que están sin pecado, pero tales sentimientos no duraran
mucho, así que en poco tiempo, tendrán que hipnotizarse de nuevo,
repitiéndose, “Estoy sin pecado. Estoy sin pecado.” ¡Cuan egoísta,
falsa, ignorante y supersticiosa es esta fe!
El fino lino tejido significa la Palabra
de Dios en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. El que las puertas
de la corte del Tabernáculo, del Lugar Santo y del Lugar Santísimo
estuvieran todas tejidas con los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido nos dice que Jesús se convertido en la puerta
de nuestra salvación y en nuestro Salvador exactamente como está
escrito en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. ¡Yo, por lo tanto,
verdaderamente doy gracias a Dios, por cuan cierta es esta salvación
de la que Dios nos ha hablado a nosotros!
Es por esto que cuando oro, no trato
de mirar las emociones o de montar un espectáculo. Solo oro dejando
todo en Dios y confiando en Él. “Padre, por favor ayúdanos. Haznos
predicar el evangelio por todo el mundo. Protege y guarda a mis
compañeros ministros y santos. Danos los obreros que puedan servir
al evangelio, permite que este evangelio sea proclamado y haz que
los creyentes se den cuenta y crean en Tú Palabra.” Esto es todo
lo que digo cuando oro, no oro tratando de agitar mis emociones
y mi llanto, nada de esta insensatez es parte de mis oraciones.
Alguna gente, cuando simplemente no
pueden sacar sus emociones sin importar cuanto lo intenten, aún
traen a la memoria sus padres muertos de mucho tiempo atrás, para
sacar lagrimas y pretender que sus oraciones sean tomadas seriamente
por otros. Tales oraciones inventadas son como un montón de basura
que harían que Dios vomitara. La gente agita sus emociones pensando
en la crucifixión de Jesús y se mantienen gritando ciegamente, “¡Yo
creo en Ti, Señor!”
¿Pero realmente esto quiere decir
que la fe de esta gente es fuerte? Si tú piensas en tus pecados
y tratas de agitar tus emociones, diciendo, “Señor, he pecado. Ayúdame
a vivir en justicia,” entonces realmente es muy posible que te eleves
a ti mismo emocionalmente. Debido a que tener tal experiencia emocional
y una buena sesión de llorado pueden ventilar mucho estrés, mucha
gente, sintiéndose refrescados, piensan que de eso se trata la fe.
Aunque sus experiencias están llenas de problemas, tales experiencias
emocionales por lo menos los hacen sentir mejor durante un tiempo,
así que continúan de esta manera con sus vidas religiosas.
Tú Debes Creer que el Señor Ha Venido a Nosotros
a través de los Hilos Azul, Púrpura y Escarlata, y el Fino Lino Tejido
Nuestro Señor vino a nosotros a través
de la Palabra. Por lo tanto, no deberías esperar basado en tus sentidos,
sino que debes escuchar lo que la Palabra de Dios te dice a ti.
Lo que es importante es si crees o no en esta Palabra de Dios en
tu corazón. Cuando oras, no trates de concentrarte en tus emociones.
Más bien deberías mantenerlas en un nivel apropiado. ¿Por qué? Porque
existen muchos mentirosos en este mundo que se acercaran a aquellos
a los que les gusta elevarse e inspirarse emocionalmente para tomar
ventaja de sus huecos emocionales. Debido a que la gente con mucha
frecuencia pierde su parte intelectual siguiendo sus sentimientos,
cuando se dan las reuniones de avivamiento son tomados bajo una
bandera de un “Gran Avivamiento Espiritual,” con mayor frecuencia,
la mira es agitar las emociones de los participantes.
Sin embargo, ahora que yo he nacido
de nuevo, no podría organizar tal avivamiento aún si tratara, ya
que el predicar la Palabra de Dios no es incitar las emociones de
la gente como estas grandes reuniones de avivamiento espiritual
del mundo. Debido a que yo he nacido de nuevo de la verdad de la
Palabra, me he despedido de mi aspecto emocional que solía entrometerse
en mi vida espiritual.
Nosotros, los justos quienes escuchamos
la Palabra de Dios, usamos nuestro intelecto, no nos gusta ser agitados
emocionalmente. Creemos en la verdad dándonos cuenta rápidamente
si alguien nos habla o no de la Palabra de Dios como es, y discerniendo
rápidamente si esta persona nos habla a nosotros creyendo en ella
verdaderamente. Debido a que nosotros que sabemos y creemos en la
verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata, y en el fino lino
tejido tenemos al Espíritu Santo en nuestro corazón, nos damos cuenta
que la incitación emocional esta muy lejos de la verdad, y solo
aceptamos la verdad real en nuestro corazón.
Jesús vino a nosotros por los hilos
azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido. ¿Cuan maravillosa
es esta verdad? ¿Cuan maravillosos es el amor de nuestro Señor que
te ha salvado? A través de las cuatros obras de Jesús escritas en
la Palabra de Dios, todos hemos llegado a creer que Jesús tomó todos
tus pecados sobre Si Mismo con Su bautismo, murió en la Cruz, y
así nos ha salvado con Su cumplimiento de toda justicia.
¿Crees esta verdad en tú corazón?
Aquellos quienes predican el evangelio deben esparcirlo dentro del
fino lino tejido, esto es, la Palabra de Dios del Antiguo y Nuevo
Testamento, y su contenido debe ser los hilos azul, púrpura y escarlata.
Y aquellos que lo escuchan deben aceptarlo en sus corazones y creer
en el totalmente.
El Agua del Lavamanos Lava Nuestros Pecados
A través de Su bautismo, Jesús tomó
todos nuestros pecados sobre Si Mismo y los lavó todos. El bautismo
de Jesús se refiere al agua del lavamanos; nos ha limpiado, a quienes
estábamos destinados al infierno debido a los pecados, y nos ha
permitido estar ante Dios. Debido a que Jesús aceptó todos nuestros
pecados sobre Si Mismo a través de Su bautismo, Él pudo ir a la
Cruz y lavarlos siendo crucificado a muerte. Ambos el bautismo de
Jesús y la Cruz testifican que Jesús llevó la condenación de todos
nuestros pecados. A través del bautismo y de la Cruz, Jesús realizo
toda nuestra salvación.
El hacer oraciones de arrepentimiento
nunca podrá limpiarnos de nuestros pecados. Se debe a que Jesús
tomó nuestros pecados con Su bautismo que estos han sido lavados.
Es por escuchar esta Palabra y creyendo en lo que Jesús ha hecho
por nosotros que podemos ser libres de la condenación de todos nuestros
pecados. Gracias a la condenación que Jesús llevó, nosotros ya hemos
sido librados de la condenación por el pecado a través de nuestra
fe en Su bautismo. Verdaderamente, hemos sido salvados por fe. De
cierta forma, la salvación es expresamente sencilla. Si creemos
en el regalo y en el amor de la salvación, podemos ser salvos, pero
si no creemos, entonces no podemos ser salvos.
Aparte de la Salvación Realizada por Dios, No Hay
Nada que Podamos Hacer para Ser Salvos
Sino fuera por Dios, no hay nada que
podamos hacer por nuestra salvación. Nuestro Señor decidió salvarnos
de esta manera aún antes de la creación y Él realizo esta salvación,
todo depende de lo que decida Dios. Dios Padre decidió salvarnos
a través de Su Hijo y del Espíritu Santo, y cuando llegó el tiempo
determinado, Él envió a Su Hijo Unigénito Jesús a esta tierra. Cuando
Jesús cumplió 30 años y llegó el tiempo de realizar estas obras
de salvación, el Padre hizo que Cristo se bautizara y que muriera
en la Cruz, lo resucitó y así nos ha salvado. Somos salvados aprendiendo
y conociendo lo que el Señor ha hecho por nosotros de la Palabra
del Antiguo y del Nuevo Testamento y creyendo en nuestro corazón.
Siendo salvos por creer en nuestro corazón, esto es aceptar la fe
en nuestro corazón.
¿Crees que esta Palabra de la Biblia
es la Palabra de Dios? Ninguna otra cosa que la Biblia es Dios Mismo
quien ha existido desde el principio y es Su Palabra. A través de
la Palabra del Antiguo y del Nuevo Testamento, podemos conocer y
encontrarnos con Dios. Y a través de la Palabra del Antiguo y del
Nuevo Testamento, podemos darnos cuenta y creer que Él nos ha salvado
a través de los hilos azul, púrpura y escarlata y el fino hilo tejido.
También, debido a que aquellos que realmente creen en esta verdad
son salvos, pueden testificar que esta Palabra tiene poder con toda
seguridad. No debemos juzgar y medir la Palabra de Dios con nuestros
cerrados pensamientos, sino que debemos darnos aprender de ella
exactamente como Dios nos ha salvado.
Del Antiguo y del Nuevo Testamento,
yo espero y oro que todos ustedes ahora escuchen y crean en la Palabra
de los hilos azul (el bautismo de Jesús), púrpura (Jesús es Rey
de reyes) y el escarlata (la Cruz), y el fino lino tejido (la Palabra
de Dios del Antiguo y el Nuevo Testamento). Si tú pones a un lado
la Palabra de Dios y juzgas Su Palabra con u propia vara de medir
por el resto de tu vida, nunca serás salvado.
Si tú mismo reconoces que no conoces
bien la Palabra de Dios, entonces debes escuchar cuidadosamente
lo que dicen los predecesores de la fe. Ya sean pastores, trabajadores
o cimentadores, cuando escuchas la Palabra de Dios predicada por
ellos, y cuando lo que están predicando es ciertamente correcto
ante Dios, todo lo que tienes que hacer es reconocer que es correcto
y creerlo en tu corazón.
Aquellos que esparcen la Palabra no
lo hacen porque es fácil, sino que lo hacen porque lo que están
proclamando es correcto ante Dios. Es por eso que ellos predican
el conocimiento correcto ante Dios –esto es, el evangelio del agua
y el Espíritu, la verdad de los hilos azul, púrpura y escarlata,
y el fino lino tejido. No importa de quien lo oigamos, si es la
verdadera Palabra de Dios, entonces no existe nada más que podamos
hacer que aceptarla con un si, ya que no hay ni una sola tilde o
acento que sea incorrecto en la Palabra de Dios.
Debemos creer en la Palabra de Dios.
¿Qué es ‘Creer’? es aceptar. Es confiar. En otras palabras, debido
a que nuestro Señor fue bautizado por nosotros, entregamos todas
nuestras enfermedades a Él y dependemos de Él. “¿Realmente el Señor
me salvó haciendo esto? Yo creo y confío en Ti.” El creer de esta
manera es la fe verdadera.
Entre los teólogos de este mundo,
es muy difícil encontrar a alguien que sepa y crea correctamente.
Aún antes de alcanzar el lavamanos, se atoran en la puerta de la
corte del Tabernáculo, incapaces de entrar aún en la corte. Cuando
dan sermones sobre el Tabernáculo, hacen un esfuerzo conciente de
evitar la puerta de la corte, y cuando publican libros sobre el
Tabernáculo, insertan ilustraciones que dejan fuera la enorme puerta
que ocupaba 9 metros de la cerca de la corte.
Ocasionalmente, existen algunos que
atrevidamente predican acerca de la puerta de la corte del Tabernáculo,
pero debido a que no conocen la sustancia fundamental del hilo azul,
solo dicen, “azul es el color del cielo.” Así que afirman que el
hilo azul es el color del cielo que manifiesta que Jesús es Dios
Mismo, y que el hilo escarlata se refiere a la sangre que Jesús
derramó sobre la Cruz mientras estuvo en esta tierra, así que se
saltan, disimuladamente, la verdad de la puerta de la corte del
Tabernáculo. ¿Qué hay con el púrpura? El púrpura nos dice que Jesús
es el Rey de reyes y Dios Mismo. La divinidad de Jesús ya se sostiene
perfectamente en el hilo púrpura, así que no hay necesidad de reiterar
la verdad con otro color de hilo.
La verdad del hilo azul es que Jesús
vino a esta tierra y tomó todos los pecados de la humanidad sobre
Si Mismo todo de una sola vez siendo bautizado por Juan. Pero los
teólogos de este mundo, debido a que no reconocen este bautismo
de Jesús, ni lo pueden saber, ni lo pueden predicar, sino solo expresar
su insensatez. Aquellos que no han nacido de nuevo no creyendo en
Jesús quien vino por los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino
lino tejido no saben que Jesús tomó todos los pecados sobre Si Mismo
a través del bautismo y llevo su condenación. Así que se han convertido
en ciegos espirituales e incapaces de resolver la Palabra, y como
consecuencia han convertido en religión la Palabra de Dios interpretándola
arbitrariamente basados en sus propios pensamientos. Ellos enseñan,
“Cree en Jesús. Entonces tú serás salvo. Y se bueno y manso a partir
de ahora.” Han convertido la fe en Jesucristo en una mera religión
que solo enfatiza sus obras virtuosas.
Debido a que la gente sabe que ellos
no pueden ser buenos sin importar lo mucho que lo intenten, fácilmente
son engañados por tales palabras que invocan la voluntad de la humanidad
para tratar de ser buenos. Las religiones siguen el mismo viejo
camino, “Si lo intentas, lo puedes hacer,” o “Haz tu máximo esfuerzo
para llegar a ser santo.” El tema común que se maneja en las religiones
es que miden muy altamente los pensamientos decentes, los esfuerzos
y la voluntad de la humanidad. ¿Y, por ejemplo el Budismo? El Budismo
enfatiza los innumerables esfuerzos y la voluntad de la humanidad
y enseña a sus seguidores que traten de ser santos por si mismos,
diciendo, “No mates; busca la verdad y se bueno.” En ciertas áreas,
sus enseñanzas son muy similares a las doctrinas Cristianas. La
razón por la que el Cristianismo y el Budismo aparecen tan cercanamente
relacionados a pesar de estar en puntos extremos se debe a que ambas
son meras religiones.
La religión y la fe son completamente
diferentes la una de la otra. La verdadera fe es reconocer y aceptar
en nuestro corazón el regalo que nuestro Señor nos ha dado, quien
nos ha salvado únicamente a través de la justicia de Dios, fe es
recibir la remisión del pecado creyendo en nuestro corazón que el
Señor vino a esta tierra y fue bautizado para tomar nuestros pecados
sobre Si Mismo y que Él llevó toda la condenación de nuestros pecados
siendo crucificado. Creer que el Señor nos ha liberado de todos
nuestros pecados y de la condenación salvándonos a través del agua
y el Espíritu es fe. ¿Lo crees? Debemos creer verdaderamente en
nuestros corazones.
Dios Ya Nos Ha Salvado a Ti y a Mi de Todos Nuestros
Pecados
Como tal, todo lo que tenemos que
hacer es creer esto en nuestro corazón y aceptarlo. Esto es lo que
los verdaderos y obedientes hijos de Dios tienen que hacer ante
Él, y todo lo demás no es tan importante. Debido a que Dios te a
amado, Él envió a Su Hijo Unigénito a esta tierra, hizo que Él tomara
tus pecados haciendo que Él se bautizara e hizo que muriera condenándolo
a Él, lo resucitó y así te salvó de todos tus pecados.
¿Entonces, si tú no crees en esta
verdad, como crees que se siente Dios? Aún ahora, si ustedes desean
convertirse en Sus obedientes hijos e hijas que pueden agradar Su
corazón, entonces debes creer que Dios ha, a través de Su hijo,
borrado todos tus pecados y te ha salvado de ellos, si ustedes creen
en sus corazones y en agradecimiento debes confesar con tu boca.
¿También quieres creer en Él, pero parece ser muy difícil que creas
con tu corazón? Entonces, trata de confesar tu fe claramente con
tu boca. Así, cuando tú confieses que crees entonces la fe será
plantada y crecerá poco a poco. La fe pertenece a aquellos que la
arrebatan violentamente.
Supongamos por un momento que yo tengo
un anillo de diamantes real. Supongamos además que se los de, pero
uno de ustedes se rehúsa a aceptarlo diciendo que él / ella no puede
creer que el anillo de diamantes es real. Aunque el anillo de diamantes
es real, debido a que esta persona no creyó, para él / ella no es
un diamante, así que él / ella perdió la oportunidad de tener un
anillo de diamante real.
La fe es así. Si un especialista autorizado
le probara a la gente con un certificado escrito que el anillo está
hecho de diamantes reales, lo creerían. Dios nos ha dicho en detalle
a través de Su Palabra escrita que la salvación que Él nos ha dado
es verdad. Y aquellos que creen en Su salvación debido a que Su
Palabra lo testifica, son gente de fe. “Es difícil para mi creer
que verdaderamente es cierto, pero debido a que Tú lo dices y eres
el Todo Poderoso, yo lo creo.” Así, cuando la gente cree, pueden
convertirse en gente de fe, y el regalo más preciado es de ellos
como se prometió.
Por otro lado, existe otra clase diferente
de fe. Supongamos que un estafador imita un anillo de diamantes
y que alguien, convencido de que es autentico lo compró intoxicado
por sus brillantes colores. Esta persona esta totalmente convencida
de que él / ella escogió sabiamente, pero de hecho, él / ella han
sido engañados. Cuando la gente cree en testigos falsos que afirman
que el anillo esta hecho de diamantes cuando no lo está, entonces
el diamante falso es igual que el real para esta gente, ya que ellos
creen ciegamente que el anillo esta hecho de diamantes. Desde luego
que lo que tienen es solo una imitación. De la misma manera, existe
gente que tiene una fe falsa. Aunque están convencidos de su fe,
es falsa, sin bases y mística, ya que no vino de la Palabra de Dios.
Dios dijo, “No tendrás dioses ajenos
aparte de Mi.” La Palabra de Dios es Dios Mismo, y la Palabra nos
dice que a menos que nazcamos del agua y el Espíritu, no podremos
ver el Reino de Dios (Juan 3:5). Dios nos esta diciendo que sin
pasar a través de la puerta de la corte del Tabernáculo tejida de
los hilos azul, púrpura y escarlata, y del fino lino tejido, no
podremos entrar en la corte del Tabernáculo. Ya que solo esta Palabra
es verdad, cualquier otra cosa aparte de esta es toda falsa.
Solo fe en la verdad es la fe real,
y fe en cualquier otra cosa es toda falsa. No importa cuan ardientemente
la gente pueda creer, lo que no es la Palabra de Dios no es la Palabra
de Dios hasta el final. Cuando Jesús nos dice que Él ha hecho desaparecer
todos tus pecados con Su bautismo y la sangre de la Cruz, todo lo
que tienes que hacer es tan solo creer. Debido a que Quien lo dice
que Él lo ha hecho así es Dios, entonces esta fe en Su Palabra es
real. Si nuestro Señor realmente no ha hecho esto, entonces este
es Su error y tú fe en si misma no esta equivocada. Por otro lado,
si el Señor definitivamente ha hecho esto, y todavía tú no crees
por lo tanto no eres salvo, entonces claramente esto es tu propia
responsabilidad. Es por eso que lo tenemos que hacer es creer. Debemos
creer lo que Dios nos habla a través de Su Iglesia. ¿Lo crees?
¿Cual es la Palabra hablada a través
de Su Iglesia? Es la Palabra de Jesucristo quien vino a nosotros
por los hilos azul, púrpura y escarlata, y el fino lino tejido.
La Iglesia esparce toda la Palabra de Dios, que Jesús tomó nuestros
pecados sobre Si Mismo siendo bautizado, que Jesús es Dios Mismo,
y que Él llevó la condenación de todos nuestros pecados sobre la
Cruz. La fe en esta verdad, que Jesús así nos ha salvado, es la
fe del diamante real garantizado, por Dios.
Cuando por primera vez conocemos la
voluntad de Dios y los significados espirituales manifestados en
el Tabernáculo y luego hablamos de ellos, es así de sencillo. Pero
si fuéramos tras, incapaces de conocerlos, conocimiento solo superficial
acerca del formato externo del Tabernáculo, la palabra original
Hebrea para ello, o su antecedente histórico, entonces no obtendríamos
ningún beneficio sino solo un dolor de cabeza.
Cree en el bautismo de Jesús. Jesús
recibió el bautismo que limpia todos los pecados oscuros y sucios
que aún están en nuestros corazones. El bautismo significa lavar
el pecado, pasar a, sepultar, transferir y cubrir. Se debe a que
Jesús recibió tal bautismo para que Él tomara todos tus pecados
sobre Si Mismo. Aquellos que no creen en esto serán condenados a
muerte y arrojados al infierno. “También harás una fuente de
bronce para lavarse, con su base también de bronce. La pondrás entre
el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua....
también se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Esto
será un estatuto perpetuo, tanto para él como para sus descendientes,
a través de sus generaciones.” (Éxodo 30:18, 21). El no creer
es estar bajo maldición. El no creer es ser arrojado al infierno.
Si tú no crees, la maldición de Jehová y la destrucción descenderá
sobre ti y serás arrojado en el fuego eterno.
“Se lavarán las manos y los pies,
para que no mueran.” Dios dijo esto al Sumo Sacerdote, mencionando
que es una ley eterna y sus descendientes por todas las generaciones
deben seguirlas. Cualquiera que quiera creer en Jesús como su Salvador
debe creer en Su bautismo y en la sangre sobre la Cruz. La fe pertenece
a aquellos que la arrebatan. La salvación se hace tuya cuando la
aceptas en tu corazón creyendo. La verdad puede ser benéfica para
nosotros solo cuando la creemos. Debemos creer en lo que Dios nos
ha dicho. No existe ningún obstáculo más grande para un corazón
que la incredulidad.
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Dios dijo que cuando los sacerdotes
vinieran ante Él, primero deben lavarse sus manos y sus pies en
el lavamanos de bronce, y todavía existe mucha gente que no tiene
fe para limpiarse sus manos y sus pies con el agua del lavamanos.
Cualquiera que no tiene esta fe manifestada en el lavamanos será
condenado a muerte ante Dios. Cree en el evangelio del agua y el
Espíritu en tu corazón y se limpiado y así ve ente Dios, evita tu
muerte y recibe Su Reino como regalo. No importa cuanto discutas
e insistas ante Dios, tú ciertamente serás condenado por no creer
cuando se te dio la oportunidad. Yo espero y oro que nadie de entre
ustedes encare la muerte por no creer en la verdad.
Si tú no crees en la verdad de la
salvación que ha borrado tus pecados con el bautismo de Jesús y
Su sangre sobre la Cruz, serás grandemente dañado. ¿Lo crees? Debemos
darle nuestra gratitud a Dios por salvarnos de nuestros pecados
y de la condenación a través del lavamanos.
La parte que queda del Tabernáculo
será discutido en secuelas a este libro. Yo espero que todos ustedes
tengan el privilegio de convertirse en hijos de Dios a través de
los mensajes de estos libros.
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