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La Redención Eterna
< Juan 8:1-12 >
"Más Jesús se fue al monte de los Olivos. Y
por la mañana se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo vino a él;
y sentándose, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron
una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro,
esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos
mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú , pues, ¿qué dices? Mas esto decían
tentándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo,
escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó
y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en arrojar la
piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo
en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a
uno, comenzando desde los más viejos hasta los últimos; y quedó solo Jesús,
y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino
a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están aquellos que te acusaban? ¿Ninguno
te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces le dijo Jesús: Tampoco yo te
condeno; vete, y no peques ya más. Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy
la luz del mundo; el que me sigue, de ningún modo andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida."
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¿Cuánto
pecado perdono Jesús?
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Todos los
pecados del mundo.
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Jesús nos dio redención eterna. No hay nadie en
este mundo que no pueda ser redimido si confía en Jesús como su Salvador. El
nos redimió a todos nosotros. Si hay un pecador que sufre con sus pecados, esto
se debe a que él no entiende cómo Jesús ha enterrado todos los pecados con Su
bautismo.
Todos nosotros debemos saber y confiar en el secreto
de la salvación. Jesús ha quitado todos nuestros pecados con Su bautismo, y
Él ha soportado el juicio por nuestros pecados y El murió en la Cruz por nosotros.
Usted debe confiar en la salvación por agua y
el Espíritu; la redención eterna de todos los pecados. Usted debe confiar en
Su gran amor que le ha hecho a usted una persona justa. Confíe en lo que Él
hizo por su salvación en el río Jordán y en la Cruz.
Y Jesús también conoce todos nuestros pecados
escondidos. Algunas personas tienen una concepción erronea sobre los pecados.
Ellos piensan que algunos pecados no pueden ser redimidos. Jesús ha redimido
todos los pecados.
No hay ningún pecado en el mundo que Él haya dejado
a un lado. El ha redimido todos los pecados en este mundo, por consiguiente
ya no hay pecadores. ¿Conoce usted el evangelio que redimió todos sus pecados,
aun sus pecados del futuro? Confíe en esto y va a ser salvo. Y vuelva a la gloria
de Dios.
La mujer que se encuentra en el acto
de adulterio
¿Cuántas
personas en el mundo
cometen adulterio?
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Todos
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En Juan 8, hay una mujer que se encontró en el
acto de adulterio. Y vemos cómo ella fue salvada por Jesús. Queremos compartir
la gracia que ella recibió. No es demasiado decir que todos seres humanos cometen
adulterio en su vida. Todas las personas cometen adulterio.
Si esto no le parece, se debe a que lo hacemos
con mucha frecuencia. ¿Por qué? Vivimos con tantos adulterios en nuestras.
Veo a la mujer y comtemplo si hay uno entre nosotros
que no haya cometido adulterio. No hay ninguna persona que no haya cometido
adulterio. Nosotros sólo pretendemos que no lo hemos hecho.
¿Piensa que estoy equivocado? No, no lo estoy.
Vea con cuidado adentro. Todos en el mundo lo han cometido. Ellos cometen adulterio
mientras miran a una mujer en la calle, en sus pensamientos y en sus actos,
en cualquier momento y en cualquier lugar.
Ellos sólo no entienden que lo están haciéndo.
Hay muchas personas que no entienden hasta el día en que mueren que ellos han
cometido innunmerables adulterios durante sus vidas. No sólo los que son descubiertos,
sino todos aquellos que no han sido descubiertos. Todas las personas lo hacen
en su mente, y en sus actos. ¿Esto no es una parte de nuestra vida?
¿Está usted enfadado? Esto es verdad. Sólo estamos
escondiéndolo pues estamos perplejos. Estoy seguro que las personas en estos
días cometen adulterio todo el tiempo, pero no se dan cuenta de que lo están
haciendo.
Las personas cometen adulterio en su espíritu,
también. Nosotros, que fuimos creados por Dios, vivimos en esta tierra sin darnos
cuenta de que estamos cometiendo adulterio en nuestro espíritu. Adorar a otros
dioses es un adulterio espiritual pues el Señor es el único Dios de todos los
seres humanos.
La mujer que fue descubierta en el acto fue un
ser humano como el resto de nosotros y ella recibió la gracia de Dios como nosotros
fuimos redimidos. Pero los fariseos hipócritas la señalan con sus dedos a ella
como si fueran jueces y estaban a punto de tirarle piedras. Ellos estaban a
punto de hacer burla de ella y juzgarla como si ellos fueran puros, como si
no hubieran cometido nunca el adulterio.
Los amigos cristianos, los que se consideran a
sí mismos como pecadores, no juzgan a otros ante Dios. Más bien como ellos saben
que ellos cometen adulterio toda su vida, reciben la gracia de Dios que nos
ha redimido a todos nosotros. Sólo los que se dan cuenta de que ellos son pecadores
y que cometen adulterio son los eligidos para ser redimidos ante Dios.
¿Quién recibe la gracia
de Dios?
¿Quienes reciben Su gracia entre los que viven
puramente sin cometer adulterio y las personas indignas? Las personas que lo
hacen van a recibir la gracia abundante de Su redención. Los que no pueden ayudarse
a sí mismos, los que son débiles e impotentes reciben redención. Ellos son los
que están en Su gracia.
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¿Quién
recibe gracia de Dios?
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Las personas
indignas.
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Los que piensan que ellos están sin pecados no
pueden ser redimidos. ¿Cómo pueden recibir la gracia de Su redención cuando
no hay nada que redimir?
Los fariseos se presentaron con una mujer que
había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos y preguntaron
a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
¿Tú, pues, qué dices?" ¿Por qué le trajeron a la mujer ante El y Le pusieron
a prueba?
Ellos mismos habían cometido adulterio también
muchas veces, pero ellos estaban tratando de juzgarla y matarla a través de
Jesús y tratando de echar la culpa sobre El.
Jesús sabía qué había en su corazón y conocía
todo de la mujer. Entonces Él dijo, "El que de vosotros esté sin pecado,
sea el primero en arrojar la piedra contra ella." Entonces los fariseos,
al oír esto se marcharon uno tras otro, comenzando por los más viejos, y dejaron
sólo a Jesús con la mujer.
Los que salieron fueron los fariseos, los líderes
religiosos. Ellos estaban a punto de juzgar a la mujer que había sido sorprendida
en el acto como si ellos mismos no fueran pecadores.
Jesús proclamó Su amor en este mundo. El es el
anfitrión del amor. Jesús dio a las personas comida, revivio a los muertos,
dio vida al hijo de una viuda, revivió a Lazaro, curó a los leprosos e hizo
milagros para los pobres. Después, le quitó todos los pecados a todos los pecadores
y les dio la salvación.
Jesús nos ama. Él es el todopoderoso que puede
hacerlo todo, pero los fariseos le consideraron como su enemigo. Por eso le
trajeron a la mujer ante El y le pusieron a prueba.
Ellos preguntaron, "Maestro, en la ley nos
mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" Ellos pensaron
que El les ordenaría apedrearla. ¿Por qué? Si juzgamos de acuerdo a lo que está
escrito en la ley de Dios, todas las personas que han cometido adulterio deben
ser apedreadas hasta la muerte sin excepción.
Todos tienen que ser apedreados hasta la muerte
y todos están destinados a ir al infierno. La paga del pecado es la muerte.
Pero Jesús no les ordenó apedrearla sino más bien dijo, "El que de vosotros
esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella."
¿Por qué
Dios nos dio los
613 artículos
de la Ley?
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Para darnos cuenta de
que somos pecadores.
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La ley trae consigo ira. Dios es Santo entonces
Él es Su Ley. Esta Santa Ley nos vino con 613 artículos. La razón por la cual
Dios nos dio 613 artículos de la Ley es para que nos demos cuenta de que somos
pecadores; que somos seres incompletos. Esto nos enseña que debemos ver la gracia
de Dios para ser redimidos. Si no sabemos esto y solo pensamos en lo que está
escrito en la ley, todos nosotros debiamos ser apedreados a muerte como la mujer
sorprendida en el adulterio.
Los fariseos que no supieron la verdad de Su Ley
pensaron que ellos podían apedrear a la mujer y a nosotros también. ¿Quién podría
tirarle piedras a esa mujer? Aunque ella fue sorprendida en el acto, nadie en
el mundo le podría tirar piedras.
Si esa mujer y cada uno de nosotros somos juzgados
de acuerdo con la Ley, nosotros así como la mujer vamos a recibir un juicio
terrible. Pero Jesús nos salvó, de nuestros pecados y del juicio justo a nosotros
que somos pecadores. ¿Con todo nuestro pecado, si la ley de Dios nos es aplicada
estrictamente, quién de entre nosotros podría vivir? Todos nosotros iriamos
al infierno.
Pero los fariseos conocieron la Ley sólo como
está escrita. Si Su Ley es aplicada correctamente, ésta les va a matar a ellos
mismos. De hecho, la Ley de Dios fue dada a las personas para que entendieran
sus pecados,pero han sufrido porque ellos la han entendido mal y aplicado mal.
Los fariseos de estos días, como los fariseos
en la Biblia, sólo conocen la Ley como está escrita. Ellos deben entender la
gracia, la justicia y la verdad de Dios. Ellos deben aprender el evangelio de
redención para ser salvos.
Los fariseos dijeron, "En la ley nos mandó
Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?" Ellos le preguntaron
tomando piedras con toda confíanza. Ellos pensaron que seguramente Jesús les
permitiría apedrearla.
Si Jesús hubiera juzgado de acuerdo con la Ley,
El habría sido apedreado por ellos. Su propósito era para apedrear a ambos.
Si Jesús les hubiera ordenado no apedrear a la mujer, ellos habrían dicho que
Jesús desdeñó la ley de Dios y le habrían apedreado por blasfemia.
Pero Jesús se inclinó y se puso a escribir con
el dedo en el suelo. Como ellos seguían presionándolo con aquella cuestión "¿Tú
qué dices?", ellos señalaban a Jesús con sus dedos y continuaron presionando.
Jesús contestó, "Aquel de vosotros que no tenga
pecado puede tirarle la primera piedra." Después se inclinó de nuevo y siguió
escribiendo en la tierra. Al oír esto se marcharon uno tras otro, comenzando
por los más viejos, y dejaron sólo a Jesús con la mujer.
Aquel de vosotros que no tenga pecado
puede tirarle la primera piedra
¿Dónde
están registrados
los pecados?
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En la tabla
de nuestro corazón y en
los Libros
de las Obras
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Jesús le dijo, "El que de vosotros esté sin
pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella" y Él continuó escribiendo
en el suelo. Al oír esto se marcharon unos tras otros, comenzando por los más
viejos. Los más viejos que tenían más pecados se marcharon primero.
También los jóvenes se marcharon. Supongamos que
Jesús estuviera de pie entre nosotros, que estamos alrededor de la mujer.
Si Jesús nos hubiera dicho que uno de nosotros
que no tuviera pecados debería tirar la piedra primero, ¿qué habriamos hecho?
¿Qué es lo que Jesús había escrito en el suelo?
Dios quien nos creó, escribe nuestros pecados en dos diferentes lugares.
Primero, El escribe nuestros pecados en la tabla
de nuestro corazón.
"El pecado de Judá está escrito con cincel
de hierro y con punta de diamante; está esculpido en la tabla de su corazón,
y en los cuernos de sus altares." (Jeremías 17:1)
Dios nos dice a través de Judas quien es nuestro
representante. Los pecados de los seres humanos están grabados con cincel de
hierro, con punta de diamante. Estos están grabados en la tabla de nuestro corazón.
Jesús se inclinó y escribió en el suelo que las personas son pecadoras.
Dios sabe que cometemos pecados y Él graba los
pecados en la tabla de nuestro corazón. Primero, Él registra los pecados que
cometemos pues somos débiles ante la Ley. Como los pecados están registrados
en nuestro corazón, nos damos cuenta de que somos pecadores cuando vemos la
Ley. Pues El los registró en nuestro corazón, en nuestra consciencia, sabemos
que somos pecadores ante Él.
Y Jesús se inclinó por segunda vez para escribir
en el suelo. La Sagrada Escritura dice que todos nuestros pecados son también
anotados en el Libro de Obras ante Dios (Apocalipsis 20:12). El nombre y pecados
de una persona están registrados en el Libro. Y también ellos están registrados
en la tabla de su corazón. Nuestros pecados están registrados dos veces en el
Libro de Obras y en la tabla de nuestros corazones.
Los pecados están registrados en la tabla del
corazón de la persona. Esta es la razón por la cual ellos no tuvieron nada que
decir con respecto a sus pecados ante Jesús. Los que estaban tratando de apedrear
a la mujer se fueron sin esperanza ante Sus palabras.
¿Cuándo
serán borrados nuestros
pecados que
están registrados
en dos lugares?
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Cuando aceptamos la redención por
el agua y la sangre de Jesús en
nuestro corazón
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Pero cuando usted recibe la salvación, todos sus
pecados en el Libro de las Obras son borrados y su nombre va a entrar en el
Libro de la Vida. Aquellos cuyos nombres aparecen en el Libro de Vida van a
ir al cielo. Sus actos buenos, las cosas que han hecho en este mundo para el
reino de Dios y Su justicia son también registrados en el Libro de Vida. Y ellos
son aceptados en el cielo. Los que son redimidos de sus pecados entran a la
tierra de la eternidad.
Los pecados de toda persona son registrados en
dos lugares. Entonces nadie puede engañar a Dios. No hay nadie que no haya pecado
en su corazón y que no haya cometido adulterio en su corazón. Todos somos pecadores
y todos somos imperfectos.
Los que no han aceptado la redención de Jesús
en su corazón no pueden evitar el morir por sus pecados. Ellos no creen. Ellos
le tienen miedo a Dios, tienen miedo ante Dios y a las personas debido a sus
pecados. Pero en el momento que aceptan en su corazón el evangelio de la redención
por agua y el Espíritu, todos los pecados registrados en la tabla de su corazón
y en el Libro de Obras son limpiados. Ellos son redimidos de todos sus pecados.
Existe el Libro de la Vida en el cielo. Los nombres
de los que confían en la redención por agua y el Espíritu son registrados en
el libro y ellos van a entrar al cielo. Ellos entran al cielo, no porque ellos
no hayan pecado en este mundo, sino porque ellos han sido redimidos de todos
sus pecados por confiar en la redención por agua y el Espíritu. Esta es laley
de la fe. (Romanos 3:27)
Amigos Cristianos, los fariseos fueron pecadores
como la mujer que fue capturada en el acto de adulterio.
De hecho ellos habían cometido más pecados porque
ellos se engañaron a sí mismos como si ellos no fueran pecadores. Los líderes
religiosos fueron ladrones con permisos legales. Ellos fueron ladrones de almas,
ladrones de vida. Ellos se atrevían a enseñar a otros, aunque ellos mismos todavía
no habían sido redimidos.
No hay nadie que no tenga pecados de acuerdo con
la Ley. Pero las personas se justifican, no porque ellas no hayan cometido pecados,
sino porque ellas han sido redimidas de todos sus pecados y sus nombres están
registrados en el Libro de la Vida. Lo más importante es, que el nombre de una
persona haya sido registrado o no en el Libro de Vida. Porque las personas no
pueden vivir libres de pecados, ellos deben ser redimidos.
El ser aceptado en el cielo depende de si usted
confía o no. El recibir la gracia de Dios depende de si usted acepta la salvación
de Jesús. ¿Qué le ocurrió a la mujer que fue capturada? Ella tuvo mucho miedo
porque ella supo que ellos iban a matarla. Probablemente ella estuvo llorando
de miedo y arrepentimiento. Las personas se vuelven honestas consigo mismas
cuando se enfrentan a la muerte.
"Oh, Dios, se que tengo que morir. Por favor ten
piedad de mí. Por favor ten piedad de mí, Jesús." Ellos rogaron a Jesús por
el amor de la redención. "Dios, si Usted me juzga, voy a ser juzgada y si Usted
dice que yo no tengo pecado, entonces mis pecados van a ser borrados. Esto depende
de Usted." Ella probablemente estuvo diciendo esto. Todo depende de Jesús.
La mujer que fue llevada ante Jesús no dijo, "Hice
malas cosas, por favor perdóne mi adulterio." Ella dijo, "Por favor sálveme
de mis pecados. Si Usted redime mis pecados, puedo ser salvada. Si no, voy a
ir al infierno. Necesito su redención. Necesito el amor de Dios y le ruego tener
piedad de mí." Ella cerró sus ojos y confesó sus pecados.
Y Jesús le preguntó, "¿Dónde están aquellos
que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella contestó, "Ninguno, Señor."
Y Jesús le dijo, "Tampoco yo te condeno."
Jesús no la condenó porque El había quitado todos sus pecados a través de Su
bautismo en el río Jordán y ella fue redimida. Ahora, Jesús, no la mujer, había
sido juzgado por los pecados de ella.
El dijo, "Tampoco yo te condeno"
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¿Ella fue
condenada por Jesús?
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No
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Esta mujer fue bendecida con la salvación en Jesús.
Ella fue redimida de todos sus pecados. Nuestro Señor Jesús nos dice que El
redimió todos nuestros pecados, por eso somos justificados.
Jesús nos dice en la Biblia. Que Él murió en la
Cruz para pagar nuestros pecados, que Él quitó con Su bautismo en el río Jordán.
El nos dice claramente que El redimió a todos los que confían en la redención
de Su bautismo y juicio en la Cruz. Todos nosotros necesitamos las palabras
escritas de Jesús y necesitamos cumplir esas palabras. Entonces vamos a ser
bendedicos con la redención.
"Dios, no tengo ningún mérito ante Usted. No tengo
ningún talento. No tengo nada que mostrarle sino mis pecados. Pero confío en
que Jesús es mi Señor de redención. El quitó todos mis pecados en el río Jordán
y los expió en la Cruz. El quitó todos mis pecados con Su bautismo y Su sangre.
Yo confío en Usted, Señor. "
Así es cómo usted es salvado. Jesús no nos condena.
Él nos dio el derecho de ser hijos de Dios: a los que confíen en la redención
por el agua y el Espíritu, Él quitó todos sus pecados y les llama justos.
¡Queridos amigos! La mujer fue redimida. La mujer
que fue sorprendida en adulterio fue bendecida con la redención ante Jesús.
Podemos también ser bendecidos como ella. Los que reconozcan sus pecados y le
pidan a Dios tener piedad de sí mismos, los que confíen en la redención por
el agua y el Espíritu en Jesús reciben la bendición de la redención de Dios,
y pueden ser redimidos. Los que cometan pecados y no admitan que son pecadores,
no pueden ser bendedidos con la redención.
Jesús quitó los pecados del mundo (Juan 1:29).
Cualquier pecador en el mundo puede ser redimido si confía en Jesús. Jesús le
dijo a la mujer, "Tampoco yo te condeno." El dijo que El no le condenó
porque todos sus pecados ya le pertenecían a Él, Él quitó todos nuestros pecados
y El fue juzgado en lugar de nosotros.
También debemos ser redimidos
ante Jesús
¿Que es más
grande, el amor
de Dios o
el juicio de Dios?
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El amor de
Dios
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Los fariseos, con piedras en sus manos, así como
los líderes religiosos de estos días, interpretan la Ley a la letra. Ellos confían
en que dado que la Ley nos dice no cometer adulterio, los que cometen pecado
deben a ser apedreados a muerte. Ellos miran a la mujer mientras pretenden no
haber cometido adulterio. Ellos no pueden ser redimidos ni salvados. Los fariseos
fueron los moralistas de este mundo. Ellos no fueron los que Jesús llamó. Estas
personas nunca le escucharon, "No voy a condenarte."
Sólo la mujer que fue sorprendida en adulterio
escuchó estas palabras. Si usted es honesto ante Él, usted puede ser bendecido
como ella. "Dios, cometo adulterio toda mi vida. He pecado varias veces cada
día."
Cuando aceptamos la Ley y el hecho de que somos
pecadores que tenemos que morir y ver a Dios honestamente y considerarnos como
somos, diciendo, "Dios, esto es lo que soy. Por favor sálvame," Dios va a bendecirnos
con la redención.
El amor de Jesús, por el agua y el Espíritu ha
ganado el justo juicio de Dios. "Tampoco yo te condeno." El no nos condena y
El dice, "Tú estás redimido." Nuestro Señor Jesucristo es el Dios de la compasión.
El nos ha sacado de todos los pecados del mundo.
Nuestro Dios es el Dios de Justicia y el Dios
de Amor. El amor por el agua y el Espíritu es mucho más grande que Su juicio.
Su amor es más grande que Su justicia
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¿Por qué
El nos redimió?
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Porque Su
amor es más grande
que Su justicia
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Si Dios hubiera permitido que Su Juicio cumpliera
Su justicia, El habría juzgado a todos los pecadores y los habría enviado al
infierno. Pero porque el amor de Jesús que nos salva del juicio es más grande,
Dios envió a Su único Hijo, Jesús. Jesús quitó todos nuestros pecados y recibió
el juicio por todos nosotros. Ahora cualquiera que confíe en Jesús como su Salvador
será Su hijo y una persona justificada. Porque Su amor es más grande que Su
justicia, Él nos remidió a todos nosotros.
Debemos dar gracias a Dios porque El no nos juzga
sólo con Su justicia. Como Jesús le dijo a los fariseos y a sus discípulos,
Dios desea misericordia y que conozcamos a Dios, no nuestras ofrendas. Algunas
personas sacrifican una vaca o una macho cabrio todos los días y lo ofrecen
ante Dios y ruegan, "Dios, perdone mis pecados todos los días." Dios no quiere
nuestra ofrendas, más bien quiere nuestra confianza en la redención por agua
y el Espíritu. El nos quiere redimir y liberar. El quiere darnos Su amor y El
desea aceptar nuestra confianza. ¿Puede entender todo esto? Jesús nos ha dado
la salvación.
Jesús odia los pecados pero El tiene un gran amor
para los seres humanos, que fueron creados a la imagen de Dios. El decidió antes
del principio de tiempo hacernos Hijos de Dios, y Él borró todos los pecados
con Su bautismo y Sangre. Dios nos creó para redimirnos, para hacernos Sus hijos.
Esto es el amor que Él nos da a nosotros, sus creaciones.
Si Dios sólo nos juzga de acuerdo con Su justa
Ley, nosotros, los pecadores vamos a morir. Pero El nos liberó a través del
bautismo y el juicio de Su hijo en la Cruz. ¿Confía usted? Vamos a confirmarlo
en el Antiguo Testamento.
Aarón impuso sus manos sobre el
macho cabrio expiatorio
¿Quién
pasó los pecados de
Israel en
el macho cabrio vivo
como su representante?
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El alto sacerdote
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Todos los pecados de este mundo fueron expiados
con la ordenación del Antiguo Testamento y el bautismo del Nuevo Testamento.
En el Antiguo Testamento, todos los pecados de Israel fueron expiados a través
del sumo sacerdote, que impuso sus manos sobre la cabeza del macho cabrio sin
defecto.
"Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza
del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos
de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la
cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado
para esto." (Levítico 16:21)
Así es cómo ellos expiaron sus culpas en los días
del Antiguo Testamento. Para ser redimido de los pecados diarios, la persona
traía un macho cabrio sin defecto al tabernáculo y lo ofrecía en el altar. El
ponía sus manos sobre la cabeza de su ofrenda, y sus pecados eran pasados al
sacrificio. Entonces el sacrificio y su sangre era puesta sobre los cuernos
del altar por los sacerdotes.
Había cuernos en las cuatro esquinas del altar.
Estos cuernos simbolizan los Libros de Obras explicados en Apocalipsis 20: 12.
Y el resto de la sangre era derramada en el suelo, también. El suelo representa
el corazón del hombre, porque el hombre es creado del polvo. Las personas expiaban
sus pecados diarios de esta manera.
Pero ellos no podían hacer las ofrendas por sus
pecados diariamente. Entonces Dios les permitió a ellos la expiación una vez
al año por los pecados de un año. Esto era en el décimo día del séptimo mes,
el Día de Expiación. En ese día, el representante de todo el pueblo de Israel,
el sumo sacerdote, traía dos macho cabrios y ponía sus manos sobre ellos para
pasarles todos los pecados del pueblo y los ofrecian ante Dios para hacer la
expiación por el pueblo de Israel.
"Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza
del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos
de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la
cabeza del macho cabrío."
Dios había designado a Aarón, como el sumo sacerdote
de Israel. Como el representante de todas las personas, poniendo sus manos sobre
las ofrendas, el sumo sacerdote, como representante de todo el pueblo, ponía
sus manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo para la remisión de los pecados
de un año.
Y el declaraba todos los pecados de Israel ante
Dios, "Oh, Dios, tus hijos de Israel han pecado. Han rendido culto a ídolos,
no hemos cumplido todos los artículos de Tu Ley, hemos llamado Su nombre en
vano, creado otros ídolos y amadolos más que a Ti. No guardamos el día santo,
no honramos a nuestros padres, hemos matado, cometido adulterio y robo.... Nos
entregamos en celos y disputas."
El hace una lista de todos los pecados.
"Dios, ni el pueblo de Israel ni yo hemos sido capaces de cumplir
Tu Ley. Para ser redimidos de todos estos pecados, pongo mis manos
en la cabeza de este macho cabrio y paso todos estos pecados en
él." El sumo sacerdote ponía sus manos en la ofrendas por todo el
pueblo y pasaba todos los pecados a la cabeza de la ofrendas. La
ordenación o imposición de manos significa 'para pasar.' (Levítico
1:1-4,16:20-21)
¿Cómo
se realizaba la expiación en
el tiempo
del Antiguo Testamento?
|
Poniendo las manos sobre la cabeza
de la ofrenda por el pecado
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Dios les había concedido el rito de ofrenda de
pecado al pueblo de Israel así ellos le podían pasar todos sus pecados y ser
redimidos. El especificó que era indispensable una ofrenda sin defecto por el
pecado y esta ofrenda de pecado tenía que morir en lugar del hombre.
En el Día de la Expiación, el macho cabrío que
era la ofrenda por el pecado se madaba y su sangre era llevada dentro del Santuario
y esparcida en el propiciatorio siete veces. Entonces el pueblo de Israel expiaba
así los pecados de un año en el décimo día del séptimo mes.
El sumo sacerdote entraba sólo al Santuario para
ofrecer el sacrificio, y el pueblo se reunía afuera y escuchaba el sonido de
la campana de oro siete veces cuando la sangre era esparcida en el propiciatorio.
Entonces el pueblo se podía gozar de que todos sus pecados habían sido expiados.
El sonido de la campana de oro era el sonido alegre del evangelio.
No es verdad que Jesús ama sólo a un pueblo y
sola a ellos los redime. Jesús quitó todos los pecados de todo el mundo de una
sola vez con Su bautismo. El quiso liberarnos todo el tiempo. Nuestros pecados
no pueden ser redimidos todos los días; ellos fueron redimidos una sola vez.
En el Antiguo Testamento, la expiación fue dada
a través de la ordenación de la ofrenda por el pecado. Aarón puso sus manos
en la cabeza de un macho cabrio vivo delante de todo el pueblo e hizo la lista
de todos los pecados que el pueblo había cometido durante el año. El pasó los
pecados al macho cabrio delante de todas las personas. ¿Dónde estaban los pecados
del pueblo entonces? Ellos habían sido pasados al macho cabrio.
Entonces el macho cabrio era llevado lejos por
'un hombre designado.' El macho cabrío, con todos los pecados de Israel, era
llevado al desierto donde no había agua ni hierbas. El macho cabrío, entonces,
andaba vagando en el desierto debajo del sol ardiente y finalmente moría. El
macho cabrío moría por los pecados de Israel.
Esto es el amor de Dios, el amor de la redención.
Así es cómo ellos expiaron los pecados del año en aquel entonces. Pero estamos
viviendo en el tiempo del Nuevo Testamento. Ya pasaron 2000 años desde que Jesús
vino a nuestro mundo. El vino y cumplió la profecía que Él había hecho en el
Antiguo Testamento. Él vino y redimió todos nuestros pecados.
Para redimir a todos nosotros
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¿Cuál
es el significado de 'Jesús'?
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El que va
a salvar a Su pueblo
de sus pecados
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Vamos a leer Mateo 1.
"Y pensando él en esto, he aquí que un ángel
del Señor se le apareció en sueño y le dijo: José, hijo de David,
no temas recibir a María por mujer, porque lo engendrado en ella
es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre
Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo
1:20-21)
Nuestro padre en el cielo tomó el cuerpo de la
virgen María para enviar Su hijo a este mundo, para limpiar todos los pecados
de las personas. El envió un ángel a María y le dijo, "Dará a luz un hijo
y llamará su nombre Jesús." Esto significa que el Hijo de María vendría
a ser el Salvador. Jesucristo significa el que va a salvar a Su pueblo, o sea,
el Salvador.
La manera como Jesús quitó todos los pecados del
mundo fue a través de Su bautismo en el río Jordán. El fue bautizado
por Juan el bautista y todos los pecados del mundo pasaron a Él.
Vamos a leer Mateo 3:13-17, "Entonces Jesús vino de Galilea al
Jordán, presentándose a Juan para ser bautizado por él. Mas Juan
trataba de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por
ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Permítelo ahora,
porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo
permitió. Y Jesús después que fue bautizado, subió luego del agua;
y he aquí que los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de
Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz
de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo, el amado, en quien he
puesto mi complacencia."
Jesús se dirigió a Juan el Bautista para redimirnos
de todos nuestros pecados.
Él entró al agua y se inclinó ante Juan. "Juan,
bautízame ahora. Pues conviene que cumplamos toda justicia. Como voy a quitar
todos los pecados del mundo, para mí es necesario llevarme sus pecados con el
bautismo. ¡Bautízame ahora! ¡Hazlo ahora!"
Pues convenía que cumplieran toda la justicia.
Jesús fue bautizado por Juan el Bautista. Y en el mismo momento, toda la justicia
de Dios que nos redimió de todos nuestros pecados fue hecha.
Así es cómo Él quitó todos nuestros pecados. Todos
tus pecados fueron pasados a Jesús. ¿Entiende usted esto? Confíe en la redención
del bautismo de Jesús y del Espíritu y será salvo.
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¿Cómo
fue hecha toda justicia?
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A través del bautismo de Jesús
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Dios había prometido a Israel que todos los pecados
de las personas serían limpiados poniendo las manos y el sacrificio de la ofrenda
de pecado. Pero como para todos era imposible poner las manos en la cabeza del
macho cabrio individualmente, Dios consagró a Aarón para ser el sumo sacerdote
entonces él podía ofrecer el sacrificio por todas las personas. Por consiguiente,
El pasaba todos los pecados anuales a la cabeza del macho cabrio expiatorio
una sola vez. Esta es Su Sabiduría y el poder de la redención. Dios es Sabio
y Poderoso.
Él envió a Su Hijo Jesús para salvar a nuestro
mundo. Entonces la ofrenda de pecado ya no fue suficiente. Ahora es necesario
un representante de todo ser humano, el que ponga sus manos en la cabeza de
Jesús y pase todos los pecados del mundo. Este representante fue Juan el Bautista.
En Mateo 11:11, Dios envió al representante de todo ser humano ante Jesús.
Este fue Juan el Bautista, el último sumo sacerdote
de las personas. Como esto está escrito en Mateo 11:11, "De cierto os digo:
Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista."
El es el único representante de las personas. El envió a Juan como el representante
de toda su creación, por eso el podía bautizar a Jesús y pasar todos los pecados
de las personas a Jesús.
¿Si unos seis billones de personas en el mundo
van a Jesús y cada uno pone sus manos en Jesús para pasar todos sus pecados,
qué va a ocurrir en Su cabeza? Si más de seis billones de las personas en este
mundo tuvieran que poner sus manos en Jesús, esto no sería un buen espectáculo.
Algunas personas entusiastas pudieran presionar tan fuerte que Su cabeza se
bajaría. Dios, con Su sabiduría, designó a Juan para ser nuestro representante
y él pasó todos los pecados del mundo a Jesús una sola vez.
Esto está registrado en Mateo 3:13-17, "Entonces
Jesús vino de Galilea al Jordán presentándose a Juan para ser bautizado
por él."
Esto fue cuando Jesús tenía 30 años. Jesús fue
circuncidado 8 días después de Su nacimiento. Y hay pocos registros de El, desde
entonces hasta la edad de 30 años.
La razón por la cual Jesús tuvo que esperar hasta
que tuviera 30 años para ser el sumo sacerdote divino, fue para cumplir el Antiguo
Testamento. En Deuteronomío, Dios dijo a Moisés que el sumo sacerdote debía
tener al menos 30 años, antes de que el pudiera asumir el sacerdocio. Jesús
es el sumo sacerdote divino. ¿Cree usted esto?
En el Nuevo Testamento, en Mateo 3:13-15, se dice,
"Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, presentándose a Juan
para ser bautizado por él. Mas Juan trataba de impedírselo, diciendo:
Yo necesito ser bautizado por ti;" ¿Quién es el representante
de las personas? Juan el Bautista. Entonces, ¿quién es el representante
del cielo? Los representantes se encontraron. Entonces, ¿quién es
el más alto? Por supuesto, el representante del cielo.
Entonces Juan el Bautista, que fue tan atrevido
que gritó a los líderes religiosos en esos días, '¡Engendros de víboras!
Arrepentíos' de repente se hizo humilde ante Jesús. "Yo necesito ser
bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?"
Ahora, Jesús dijo, "Permítelo ahora, porque
así conviene que cumplamos toda justicia." Jesús vino a este mundo para
cumplir toda justicia, y esto fue realizado cuando Él fue bautizado por Juan
el Bautista.
"Entonces se lo permitió. Y Jesús después que
fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí que los cielos le fueron abiertos,
y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo
una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo, el amado, en quien he puesto
mi complacencia."
Esto es lo que ocurrió cuando El fue bautizado.
La puerta del cielo fue abierta cuando El fue bautizado por Juan el Bautista
y quitó todos los pecados del mundo.
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,
el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan." (Mateo
11:12)
Todos los profetas y la ley de Dios habían profetizado
a Juan el Bautista.
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora,
el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan." Todas
las personas que confíen en Su bautismo pueden entrar al reino del cielo sin
excepción.
"Tampoco yo te condeno"
¿Por qué
Jesús fue juzgado
en la Cruz?
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Porque Él
quitó todos
los pecados
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Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y quitó
todos los pecados del mundo. Y Después El le dijo a la mujer, "Tampoco yo te
condeno." Él no condenó a la mujer porque Él quitó todos los pecados del mundo
en el río Jordán y Jesús, no la mujer, tuvo que ser juzgado por esos pecados.
Jesús borró todos los pecados del mundo. Y podemos
ver cómo Él tuvo temor del dolor que el tuvo que soportar en la Cruz porque
"la paga del pecado es muerte." El rogó a Dios tres veces en el Monte
de los Olivos para escapar del juicio. Jesús tuvo la carne del ser humano, entonces
es entendible que El tuvo miedo del dolor. Jesús tuvo que sangrar para cumplir
el juicio.
Como la ofrenda de pecado en el Antiguo Testamento,
El tuvo que sangrar para pagar los pecados, Él tuvo que ser sacrificado en la
Cruz. Él ya había quitado todos los pecados del mundo y ahora Él tuvo que dar
Su vida para nuestra redención. Él supo que tuvo que ser juzgado ante Dios.
Jesús no tuvo ningún pecado en Su corazón. Pero
como todos nuestros pecados fueron pasados a Él a través de Su bautismo, Dios
tuvo que juzgar a Su propio Hijo. Por consiguiente, primero el juicio de Dios
fue realizado y segundo, El otorgó Su amor para nuestra salvación. Entonces
Jesús tuvo que ser juzgado en la Cruz.
"Tampoco yo te condeno, ni te juzgo." Todos nuestros
pecados, intencionales o no intencionales, sabiendo o no sabiendo, tienen que
ser juzgados por Dios.
Dios no nos juzgó a nosotros, pero juzgó a Jesús
que había quitado todos nuestros pecados por sí mismo a través de Su bautismo.
Dios no quiso juzgar a los pecadores debido a Su amor y Su compasión. El bautismo
y la sangre en la Cruz fue Su amor redentor para nosotros. "Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que cree en él, no perezca, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16)
Así es cómo sabemos de Su amor. Jesús no condenó
a la mujer que fue sorprendida en el adulterio.
Ella sabía que era una pecadora, pues ella fue
sorprendida en el acto de adulterio. Ella no sólo pecó en su corazón, sino también
con sus actos. No había ninguna manera en que ella pudiera negar su pecado.
Pero ella confió en que Jesús quitó todos sus pecados, y ella fue salvada. Si
confiamos en la redención de Jesús, vamos a ser salvados. ¡Crea en esto! Esto
es para nosotros.
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¿Quién
es el más bendito?
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El que no
tenga pecado.
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Todas las personas cometen pecados. Todos comenten
adulterio. Pero no todos los hombres son juzgados por sus pecados. Cometemos
pecados, pero los que confíen en la redención de Jesucristo no tienen pecados
en su corazón. El que confíe en la salvación de Jesús sera la persona más feliz.
La persona más bendita es a la que le han perdonado todos sus pecados, la que
es justificada en Jesús.
Dios nos dice acerca de la felicidad en Romanos
4:7, "¡Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, Y
cuyos pecados han sido cubiertos!" Todos nosotros cometemos pecados hasta
que morimos. Somos irrespetuosos ante Dios y estamos incompletos. Continuamos
cometiendo pecados aun cuando somos conscientes de Su Ley. Somos tan débiles.
Pero Dios nos liberó con el bautismo y la sangre
de Su único Hijo y nos dice que ya no somos pecadores, y que somos ahora justos
ante Él. Él nos dice que somos Sus Hijos.
Él evangelio por agua y el Espíritu es el evangelio
de redención. ¿Lo cree? Dios considera, a los que confíen, como justos, redimidos
y Sus hijos. ¿Quién es la persona más feliz en este mundo? El que confia y sea
liberado. ¿Has sido liberado?
Jesús llevó todos tus pecados con Su bautismo.
Crea en esto. Confíe y sea redimido de todos sus pecados. Vamos a leer Juan
1:29.
Como si todo fuera limpiado con una escoba
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¿Cuántos
pecados llevó Jesús?
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Todos los
pecados del mundo.
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"Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia
él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (Juan
1:29)
"He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado
del mundo"
Juan el Bautista pasó todos los pecados del mundo
a Jesús en el río Jordán. Al día siguiente, él vio que Jesús era el macho Cabrio
de Dios que quitó todos los pecados del mundo. El llevó en Su espalda todos
los pecados del mundo.
Todos los pecados del mundo significan todos los
pecados que los seres humanos cometen en este mundo hasta que este mundo finalice.
Más o menos 2.000 años antes, Jesús quitó todos los pecados del mundo y nos
redimió. Como el macho Cabrio de Dios, El quitó todos nuestros pecados y fue
juzgado por nosotros.
Cualquier pecado que cometamos sería pasado a
Jesús. Y él se hizo el macho Cabrio de Dios que quitó todos los pecados del
mundo.
Jesús vino a este mundo como una persona humilde,
como él que va a salvar a todos los pecadores del mundo. Cometemos pecados pues
somos débiles, maliciosos e ignorantes. Los cometemos porque somos frívolos
e incompletos. Todos estos pecados fueron limpiados y puestos en la cabeza de
Jesús con Su bautismo en el río Jordán. Y Él finalizó todo esto con la muerte
de Su carne en la Cruz. El fue enterrado pero resuscitó 3 días después.
Como el Salvador de todos los pecadores, como
el Juez, El se sienta al lado derecho de Dios. Él no tiene que redimirnos de
nuevo, y todo lo que tenemos que hacer es creer en la salvacion. La vida eterna
espera a los que confíen y la destrucción espera a los que no confíen. No hay
nada que escoger.
Jesús entregó a todos. Usted es la persona más
feliz en el mundo. Todos los pecados que va a cometer en el futuro debido a
su debilidad, Él los quitó todos.
¿Hay pecados en su corazón? No.
¿Jesús llevó todo? ¡Sí! El lo hizo.
Todas las personas son iguales. Nadie es más santo
que su vecino. Pero como muchas personas son hipócritas, ellos piensan que ellos
no son pecadores. Pero de hecho ellos son pecadores también. Este mundo es el
invernadero que cria pecados.
Cuando las mujeres salen de sus casas, ellas se
pintan los labios de rojo, rizan sus cabello, se ponen buena ropa y zapatos
de alto tacón... los hombres también van a la barbería para hacer rizar su cabello,
se visten bien con corbatas de moda y lustran sus zapatos.
Pero mientras ellos pueden verse como príncipes
y princesas en apariencia, por dentro son como el basurero más sucio.
¿El dinero puede hacer a los hombres felices?
¿La salud puede hacer a los hombres felices? No. Sólo la redención hace a los
hombres felices verdaderamente. Aunque una persona se vea feliz en apariencia,
él es miserable si él tiene pecado en su corazón. El vive con miedo del juicio.
Una persona redimida es atrevida como un león
aun harapiento. No hay pecado en su corazón. "Gracias Señor, Tú salvaste un
pecador como yo, Tú borraste todos mis pecados. Te adoro por salvarme. Soy redimido
para siempre de mis pecados. ¡Gloria a Dios!"
Una persona que es libertada es una persona de
verdad feliz. Una persona que ha sido bendecida con Su gracia de redención es
una persona verdaderamente feliz.
Como Jesús, 'el Cordero de Dios que quita todo
el pecado del mundo,' ha quitado todos nuestros pecados, no tenemos pecados.
El 'finalizó' la salvación por nosotros en la Cruz. Todos nuestros pecados incluyendo
los suyos y los míos son también incluidos en 'el pecado del mundo', y entonces
somos todos salvados.
Por la voluntad de Dios
¿Tenemos pecados
en nuestro
corazón
estando en Jesucristo?
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No, no tenemos
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Queridos amigos, la mujer que fue sorprendida
en adulterio confió en las palabras de Jesús y ella fue salvada. Su historia
fue registrada en la Biblia porque ella fue bendecida con la redención. Pero
los fariseos hipócritas huyeron de Jesús.
Si usted confía en Jesús, esto significa cielo,
pero si huye de Jesús, esto significa infierno. Si confía en Sus obras, esto
es como cielo, pero si no confía en Sus obras, esto es como infierno. La redención
no depende de los esfuerzos de un individuo, sino que depende de la salvación
de Jesús.
Vamos a leer Hebreos 10.
"Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes
venideros, no la representación misma de las cosas, nunca puede,
por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año,
hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de
ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios de una vez,
no tendrían ya ninguna conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios
cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los
toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo
cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste;
Pero me preparaste un cuerpo. En holocaustos y expiaciones por el
pecado no te complaciste. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios,
para hacer tu voluntad, Como está escrito de mí en el rollo del
libro. Diciendo más arriba: Sacrificio y ofrenda, holocaustos y
expiaciones por el pecado no quisiste, ni en ellos te complaciste
(las cuales cosas se ofrecen según la ley), ha dicho luego: He aquí
que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para
establecer lo segundo. En la cual voluntad hemos sido santificados
mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para
siempre." (Hebreos 10: 1-10)
"Por la voluntad de Dios" Jesús ofreció
Su vida para quitar nuestros pecados de una vez para siempre y fue juzgado de
una vez y resucito.
Entonces hemos sido santificados. "Hemos quedado
consagrados", esto significa que no es necesario mencionarlo de nuevo. Usted
ha sido santificado.
"Y en verdad todo sacerdote está día tras día
ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que
nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido
un solo sacrificio por los pecados, para siempre se ha sentado a
la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos
sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda
ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados." (Hebreos
10:11-14)
Usted es consagrado para siempre. ¿Si comete pecados
mañana, va a ser pecador de nuevo? ¿Jesús no quitó esos pecados también? El
lo hizo. El quitó los pecados del futuro, también.
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"Y nos da testimonio también el
Espítiru Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto
que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré
mis leyes en sus corazones, Y las inscribiré en sus mentes, añade:
Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades. Pues donde
hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado." (Hebreos
10:15-18)
La frase "perdón de estas cosas" significa
que Él expió todos los pecados del mundo. Jesús es nuestro Salvador. Mi Salvador
y su Salvador. Hemos sido salvados por confiar en Jesús. Esto es la redención
en Jesús y esto es la gracia más grande y el regalo más precioso de Dios. ¡Usted
y yo que hemos sido redimidos de todos los pecados somos los más bendecidos
del mundo!
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